La soja volvió a encender motores en Chicago y se plantó en US$ 449,10 la tonelada, un precio que no tocaba desde el 24 de julio. La suba del 1,8% en una sola jornada reavivó el debate que el mercado viene postergando: si ese nivel es el nuevo piso de la oleaginosa o apenas un rebote antes de que la presión estacional lo devuelva a tierra.
El combustible de la suba llegó desde el campo, literalmente. El Crop Tour de Profarmer, relevamiento privado que recorre los principales estados productores de Estados Unidos, arrojó datos de rinde sensiblemente por debajo de las estimaciones oficiales del USDA. En algunos casos, la brecha llega al 10%. Eso no es un dato menor: según el analista Dante Romano, de la consultora MaxAgro y la Universidad Austral, cada quintal por hectárea que cae en soja equivale a tres millones y medio de toneladas menos de producción global.
La semana anterior, el propio USDA había bajado los rindes proyectados pero compensó con mayor área sembrada, terminando con una estimación de producción más alta. Ahora el Crop Tour viene a contradecir esa lectura optimista, y el mercado reaccionó en consecuencia. La incertidumbre, en este negocio, cotiza.
En la plaza local, la mercadería disponible se negoció a $520.000 la tonelada, mientras que las posiciones septiembre y noviembre avanzaron un 1,2%, ubicándose en US$ 350 y US$ 355 respectivamente.
Pero el panorama está lejos de ser lineal. La analista Luciana Bilbao, de Gestor Max, advirtió que la soja “todavía está lejos de tener una tendencia definida” y señaló dos variables que van a mandar en las próximas semanas: el tamaño final de la cosecha estadounidense y la demanda de China. El gigante asiático volvió a mostrar interés por la soja norteamericana, compitiendo con el peso que Brasil tiene en ese mercado. Si esas compras se sostienen durante la cosecha de Estados Unidos, parte de la nueva oferta podría absorberse sin derrumbar los precios.
El calendario marca una fecha clave: el 11 de septiembre, cuando el USDA publicará el próximo informe WASDE de oferta y demanda global de granos. Ese reporte va a confirmar o desmentir lo que el Crop Tour está sugiriendo. Si los rindes decepcionan y China sigue comprando, los US$ 450 podrían consolidarse o incluso superarse. Si la cosecha resulta abundante, la presión bajista podría volver con fuerza. El período que va de ahora a septiembre es, en definitiva, el que va a definir si esta recuperación tiene sustento o si fue apenas un fogonazo en un mercado que sigue buscando dirección.


