El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia el 10 de agosto de 2026 dejó al departamento del Chocó como la zona más castigada: 13 muertos, más de 100 viviendas colapsadas y otras 2.125 averiadas, con el epicentro ubicado en San José del Palmar. Un territorio históricamente olvidado, ahora en el centro de la atención nacional.
El presidente Abelardo de la Espriella visitó Quibdó el 14 de agosto y anunció dos medidas concretas: la designación de un gerente especial para articular todas las necesidades del departamento con el gobierno nacional, y un ambicioso ‘plan Marshall’ para la reconstrucción y transformación del Chocó. La referencia no es menor: De la Espriella aludió explícitamente al programa con el que Estados Unidos destinó 13.000 millones de dólares a Europa tras la Segunda Guerra Mundial.
“Tienen un gobierno nacional comprometido con este departamento. Tenemos una oportunidad histórica de saldar la deuda que por tantos años ha tenido el Estado colombiano con este departamento”, sostuvo el mandatario. La frase resume una realidad que pocas veces se dice tan claro desde el poder: el Chocó fue abandonado durante décadas por el centralismo bogotano, y el terremoto lo dejó al desnudo de manera brutal.
El recorrido presidencial pasó por la Universidad Tecnológica del Chocó, el barrio Medrano, el sector El Piñal y el Colegio Carrasquilla, cerrando en un Puesto de Mando Unificado junto a la gobernadora Nubia Córdoba. No fue una visita protocolar: De la Espriella anticipó que volverá de forma reiterativa para hacer seguimiento a las tareas de reconstrucción.
En paralelo, el vicepresidente José Manuel Restrepo y el ministro del Interior Rodrigo Lara acompañaron a comunidades afectadas y anunciaron que las principales afectaciones de infraestructura se concentraron en colegios. Para ese frente, se buscará coordinación con el Ministerio de las TIC para garantizar educación virtual y conectividad mientras se reconstruyen los edificios. Por su parte, el ministro de Vivienda Jaime Andrés Beltrán estuvo en Villamaría, Caldas, trabajando en alternativas habitacionales para las familias damnificadas en ese departamento.
El plan anunciado deberá articularse con todos los ministerios y traducirse en obras concretas en uno de los departamentos con mayor índice de pobreza de Colombia. Las palabras suenan fuertes; la reconstrucción real dirá si esta vez el Chocó deja de ser promesa para convertirse en prioridad.


