La tendencia a la baja se cortó. El INDEC difundió este jueves el dato de inflación de julio de 2026: el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró una suba del 2,1%, por encima del 1,9% que había marcado junio y que había generado cierto optimismo oficial.
Con este resultado, la inflación volvió a perforar el umbral del 2% mensual hacia arriba, después de haberlo perforado hacia abajo el mes pasado. No es un dato catastrófico, pero tampoco es el que el Gobierno necesitaba para sostener el relato de la desaceleración sostenida.
En términos acumulados, el IPC sumó 19,3% en los primeros siete meses del año. La variación interanual, es decir, la comparación entre julio de 2025 y julio de 2026, alcanzó el 33,8%. Casi 20 puntos en siete meses: los bolsillos lo saben antes que cualquier estadística.
El rubro que más empujó fue Recreación y cultura, con una suba del 5%, impulsado principalmente por paquetes turísticos y servicios culturales. Le siguió Restaurantes y hoteles, con un incremento del 2,8%. Dos rubros que golpean directamente el consumo cotidiano de las familias de ingresos medios.
Alimentos y bebidas no alcohólicas subió un 2% y fue la división de mayor incidencia en varias regiones del país, entre ellas el Noreste. Dentro de ese rubro se destacaron los aumentos en verduras, productos lácteos, pan y cereales: la canasta básica de cualquier mesa argentina.
El único alivio llegó desde Prendas de vestir y calzado, que registró una baja del 1,3%, la única división en rojo a nivel nacional. Bebidas alcohólicas y tabaco subió un 1,5%.
El recorrido mensual del IPC en 2026 muestra con claridad el problema: enero 2,9%, febrero 2,9%, marzo 3,4%, abril 2,6%, mayo 2,1%, junio 1,9% y ahora julio 2,1%. Hubo una desaceleración desde el pico de marzo, pero la inflación no termina de ceder por debajo del 2% de manera consistente. El dato de julio confirma que el piso todavía no está claro.


