El Medio Oriente no da respiro. Israel anunció este miércoles que atacó con drones a un comandante de Hamás en la ciudad de Beit Lahiya, en el norte de Gaza. Fue el primer ataque selectivo que el ejército israelí reconoce desde el 3 de agosto, y llega en un momento de máxima tensión diplomática: funcionarios de la llamada Junta de Paz venían presionando a Israel para que frenara exactamente este tipo de operaciones.
El ejército israelí no aclaró si el hombre atacado murió. Cuatro personas con heridas ingresaron ese mismo día a los hospitales Shifa y Nasser. Desde el 1 de agosto, el Ministerio de Salud de Gaza reporta 45 muertos. El contexto político no es menor: el presidente estadounidense Donald Trump anunció un plan de paz que incluye detener los ataques selectivos. Hamás aceptó desmantelar sus armas bajo ese esquema, pero el primer ministro Benjamin Netanyahu lo rechazó de plano esta semana, exigiendo el desarme total previo de Hamás como condición innegociable. El acuerdo, por ahora, no existe.
Mientras tanto, en el otro extremo del mapa regional, los rebeldes hutíes atacaron una embarcación en el estrecho de Bab el-Mandeb, en el sur de Yemen. El saldo: seis muertos, entre ellos tres ciudadanos paquistaníes. El canciller de Pakistán, Ishaq Dar, condenó el ataque y confirmó las bajas. El incidente renueva la atención sobre el mar Rojo como ruta alternativa para el petróleo de Arabia Saudí, en un momento en que el estrecho de Ormuz permanece prácticamente cerrado por la presión de Irán y el bloqueo estadounidense a sus puertos.
En ese frente, Trump no bajó el tono. En redes sociales afirmó tener el “control total” del estrecho de Ormuz y deslizó que planea mantenerlo. Irán, por su parte, sostiene que el estrecho solo se reabrirá si Washington levanta el bloqueo y cumple una lista de exigencias. El intercambio de ataques entre ambas potencias del mes pasado dejó un alto el fuego provisional que expira el próximo lunes, y las señales de renovación son escasas.
En ese contexto, Pakistán intenta jugar un rol mediador: el canciller Dar se reunió con el embajador iraní en Islamabad, un día después de que el ministro del Interior paquistaní viajara a Teherán para conversaciones directas con la cúpula iraní. Si esa diplomacia silenciosa alcanza para evitar una nueva escalada antes del lunes, es la pregunta que nadie en la región puede responder con certeza.


