Una pulseada de poder en el Senado nacional terminó con Patricia Bullrich festejando en su despacho del primer piso del Palacio Legislativo. La jefa del oficialismo logró frenar una situación que se venía complicando: el pedido de la senadora camporista Anabel Fernández Sagasti para participar de la sesión de este jueves por videoconferencia, alegando un embarazo avanzado que le impide viajar desde Mendoza.
El asunto amenazaba con convertirse en un debate de fondo sobre la participación remota en el recinto, justo en la jornada en que el oficialismo buscaba aprobar el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada, con más de 40 votos en la mira. Bullrich no iba a dejar que ese escenario se les escapara de las manos.
Minutos antes de que se retomara la sesión, la senadora convocó a una reunión de bloques en su despacho. Ahí acordó con todas las bancadas, incluido el peronismo, que tanto el pedido de Fernández Sagasti como el del radical Flavio Fama, quien también solicitó participar virtualmente por una intervención quirúrgica, pasaran a la comisión de Asuntos Constitucionales para ser analizados mediante proyectos parlamentarios formales.
La propuesta fue presentada en el recinto y aprobada por unanimidad a mano alzada. Sin discusión. Sin votación nominal. Sin el riesgo de que la sesión se cayera en un laberinto reglamentario.
El detalle político que nadie pasó por alto: quien había habilitado originalmente el pedido de Fernández Sagasti para que el cuerpo lo debatiera en el recinto fue Victoria Villarruel, hoy a cargo del Ejecutivo por el viaje del presidente Javier Milei a Ecuador. En su lugar presidía la sesión el libertario Bartolomé Abdala, presidente provisional del Senado. La movida de Bullrich, acordada con los bloques opositores incluidos los kirchneristas, fue leída en el entorno de la senadora como un golpe directo a la estrategia de Villarruel.
La tensión entre ambas referentes del espacio no es nueva, pero rara vez se materializa con tanta claridad en el tablero legislativo. Bullrich eligió este jueves para mostrar que tiene llegada transversal en la Cámara alta y que, cuando quiere, puede armar mayorías que van más allá de la tropa propia. El debate sobre la participación remota de los senadores quedó, por ahora, en manos de la comisión.


