Los números hablan solos: 2.500 millones de dólares en exportaciones agroindustriales hacia la Unión Europea en el primer semestre de 2026, un 30% más en valor y un 14% más en volumen respecto al mismo período del año anterior. No es un dato menor, es una señal de que el acuerdo Mercosur-UE, que entró en vigencia el 1 de mayo, ya empieza a mover el amperímetro.
La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca difundió el informe basado en estadísticas del INDEC, y los sectores que más crecieron son una lista que mezcla lo esperado con alguna sorpresa. El complejo girasol lidera con un salto del 451%; le sigue el tabaco con 215%; las legumbres con 167%; los ingredientes alimenticios con 164%; y la apicultura con 127%. También se destacan pesca y acuicultura con 112% de incremento, y los cítricos agrios con 52%, dato que no es ajeno a la realidad productiva del litoral entrerriano.
Otro dato que vale subrayar: el precio por tonelada exportada a la UE fue de USD 608, un 39% superior al promedio de venta de los mismos productos hacia todos los destinos del mundo. Eso significa que Europa no solo compra más, sino que paga mejor. La diferencia no es marginal: es estructural, y habla de la calidad y el posicionamiento de la agroindustria argentina en ese mercado.
Entre los productos con mayor valor unitario aparecen las semillas a USD 49.821 por tonelada, el aceite esencial de limón a USD 28.907, la carne bovina deshuesada fresca o refrigerada a USD 15.100 y los animales equinos a USD 12.381. Son cifras que muestran el perfil de exportador de alto valor que Argentina puede consolidar si el marco comercial se sostiene.
El informe también resalta el regreso de productos que no registraban exportaciones en los primeros semestres de años anteriores: aceites de oliva vírgenes, pasta química de madera, lino, harina y sémola de legumbres y yemas de huevo, entre otros. Son nichos que el acuerdo con la UE abrió o reabrió, y que el sector está aprovechando.
Con el acuerdo Mercosur-Unión Europea en plena fase de implementación, las cuotas de exportación para productos como miel, huevos, arroz y carne ya están siendo utilizadas por Argentina. El desafío ahora es sostener el ritmo, diversificar la canasta y no desperdiciar una ventana que costó décadas de negociación abrir.


