Una novedad que mezcla finanzas y conciencia. Banco Entre Ríos presentó Delta Sustentable ASG, su primer fondo común de inversión con criterios ambientales, sociales y de gobernanza, conocidos en el mundo financiero por las siglas ASG.
La propuesta es 100% en pesos y tiene una barrera de entrada llamativamente baja: se puede ingresar desde $1.000, lo que la pone al alcance de ahorristas chicos, no solo de grandes inversores. La herramienta es de renta fija y financia proyectos que cuentan con certificación bajo criterios ASG, es decir, iniciativas que deben demostrar impacto positivo concreto en materia ambiental, social o de buen gobierno corporativo.
La movida no es menor. En un contexto donde la discusión sobre inversión responsable todavía suena a cosa de mercados europeos o de fondos millonarios, que una entidad bancaria provincial como Banco Entre Ríos dé este paso marca una señal de época. El inversor entrerriano que quiera que su plata no solo rinda, sino que haga algo concreto en el mundo real, ahora tiene una opción formal dentro del sistema.
El fondo apunta a combinar dos objetivos que suelen presentarse como antagónicos: rentabilidad e impacto positivo. La apuesta es que no hace falta elegir entre ganar y hacer el bien. Si los proyectos financiados cumplen con los estándares ASG, el ahorrista obtiene rendimiento y, al mismo tiempo, su capital va a parar a iniciativas con criterios de sostenibilidad verificados.
Con este lanzamiento, Banco Entre Ríos se posiciona como una de las primeras entidades provinciales del país en ofrecer un instrumento de este tipo orientado al público general, con una accesibilidad que rompe la lógica elitista que suele rodear a los fondos de inversión sustentable.


