Una bolsa oscura con olor fétido debajo de un paso a desnivel. Así terminó la historia de Claver Crisóstomo Calero, comerciante de zapatillas de 40 años, cuyo cuerpo fue hallado este viernes en el distrito limeño del Rímac, en el sector de Piedra Lisa, debajo de la Vía de Evitamiento.
Transeúntes advirtieron la presencia de la bolsa de color oscuro y alertaron a las autoridades. Cuando los peritos de Criminalística y representantes del Ministerio Público la abrieron, encontraron un cuadro que no dejaba margen para la duda: el hombre estaba maniatado y presentaba quemaduras, cortes y múltiples lesiones compatibles con actos de tortura. El avanzado estado del cadáver obligó a identificarlo mediante huellas dactilares.
Crisóstomo Calero llevaba dos días desaparecido cuando fue encontrado sin vida. Sus familiares contaron que el hombre atravesaba problemas de salud mental y que, antes de desaparecer, había mencionado que iba a viajar. Por eso, al principio, no sospecharon que algo grave hubiera ocurrido. Recién cuando pasaron dos días sin que respondiera el teléfono fueron a buscarlo a su tienda en una galería comercial, y no estaba.
“No somos inquilinos, somos propietarios. Me sorprende todo esto. Lo único que puedo pensar es que, de repente, cuando caminaba o iba en bicicleta, alguien quiso robarle. No tengo idea de qué pudo pasar”, declaró un familiar, quien además aseguró que el negocio nunca había recibido amenazas ni sufrido hechos de violencia vinculados a su actividad.
El punto exacto donde fue abandonado el cuerpo no cuenta con cámaras de videovigilancia, aunque sí hay equipos de seguridad en zonas cercanas que las autoridades esperan utilizar para reconstruir los últimos movimientos de la víctima. El caso, que comenzó en la comisaría de Piedra Lisa, será asumido por la División de Investigación Criminal (Divincri) del Rímac, que deberá determinar dónde fue asesinado Crisóstomo Calero, cómo ocurrió el crimen y quiénes son los responsables. Hasta ahora, no hay detenidos ni móvil confirmado.


