El XIX Foro Anual del Consejo Empresario de Entre Ríos (CEER) no fue una reunión de cortesía. Fue una señal política clara: el sector privado entrerriano acompaña el rumbo, pero avisa que el trabajo está a medias.
Alfredo Reiss, presidente del CEER, abrió el encuentro con elogios al cambio de dirección tanto a nivel nacional como provincial, pero no se quedó en los aplausos. Puso sobre la mesa la necesidad de avanzar en una “reforma impositiva integral”, una deuda pendiente que el empresariado viene reclamando hace años y que ningún gobierno terminó de resolver.
En la sala estaban presentes el gobernador Rogelio Frigerio (PRO) y el ministro Federico Sturzenegger, dos figuras que encarnan buena parte del programa de reformas que el sector privado festeja. Reiss valoró en particular la reforma laboral y la reforma del sistema previsional impulsada en Entre Ríos, dos medidas que el empresariado local venía reclamando como condición para mejorar la competitividad.
El mensaje de fondo es conocido pero no por eso menos relevante: la presión tributaria en Argentina sigue siendo un freno estructural para la inversión y el empleo formal. Que el principal foro empresario de la provincia lo ponga como eje central, con el gobernador sentado en primera fila, no es un detalle menor. Es una agenda que Frigerio recibe con nombre y apellido.
El CEER nuclea a los principales referentes del sector privado entrerriano y su foro anual es uno de los termómetros más precisos del clima de negocios en la provincia. La edición número diecinueve se desarrolló con una sintonía llamativa entre el mundo empresarial y la gestión provincial, aunque con la advertencia implícita de que el apoyo tiene condiciones: si la reforma impositiva no avanza, la paciencia del sector tiene límites.


