La Federación Médica de Entre Ríos (FEMER) volvió a poner sobre la mesa el conflicto con OSER por los honorarios médicos y, tras agotar instancias administrativas, decidió suspender consultas durante internaciones desde el 2 de noviembre.
La Federación Médica de Entre Ríos reclama débitos aplicados en los dos últimos pagos de la obra social, correspondientes a junio y julio de 2026. También advierte que hay montos significativos pendientes de resolución desde 2025.
Según la entidad, el problema no es solo el dinero: pese a numerosas reuniones, hay falta de reglas claras, criterios de auditoría no consensuados y errores en los sistemas informáticos. Por eso, su Consejo Directivo adoptó la medida y asegura que sigue abierta al diálogo.
La obra social provincial responde que los débitos cuestionados aparecen en auditorías de facturaciones presentadas por FEMER. Mencionó prestaciones sin documentación, códigos que no se corresponden con el nomenclador, presentaciones fuera de término y posibles duplicaciones de cobros.
Mariano Gallegos, presidente de OSER, confirmó que algunos importes reclamados ya fueron restituidos. Aclaró que la obra social mantiene objeciones sobre otros descuentos que considera justificados y señaló casos de prestaciones que habrían sido facturadas por segunda vez.
El cruce muestra dos lecturas: FEMER sostiene que las prestaciones fueron brindadas y que hay deudas pendientes; OSER insiste en que los controles detectaron inconsistencias. La disputa ya no es solo administrativa: toca el corazón del sistema de atención de los afiliados.
La medida alcanza específicamente a las consultas médicas durante la internación realizadas por profesionales de la Federación. OSER aclaró que internaciones y cirugías continúan garantizadas, y que médicos que trabajan individualmente o en otras asociaciones siguen prestando servicios.
El dato fuerte es que el conflicto se arrastra desde 2025 y ahora se volvió visible con una medida que afecta directamente a los afiliados. Si la obra social y la Federación no logran un criterio común, el riesgo es que el debate sobre auditorías y honorarios termine pagando el paciente.
La pregunta incómoda es simple: ¿cuánto tiempo puede sostenerse una obra social provincial sin criterios de pago que den previsibilidad a los médicos? Si las auditorías son el mecanismo de control, también tienen que ser claras, uniformes y aceptadas por las partes.
FEMER justifica la suspensión transitoria de consultas durante internaciones como una defensa del trabajo médico y del sistema de atención. No es una medida menor: toca un servicio sensible para los afiliados que están internados y necesitan seguimiento.
OSER, en tanto, se ubica en la otra orilla: sostiene que no puede avalar facturas con documentación incompleta, códigos mal cargados o cobros repetidos. Para la obra social, el control no es un capricho administrativo, sino una herramienta para evitar desbordes en un sistema de salud.
El punto de fricción no es solo contable. Cuando una federación médica dice que hay deudas desde 2025 y una obra social responde que los débitos vienen de auditorías, el debate se vuelve político, gremial y sanitario a la vez. Y si vos sos afiliado, la discusión deja de ser interna: te toca en el seguimiento de la internación.
La salida, si existe, pasa por un acuerdo de reglas: qué se factura, cómo se audita, qué documentación se exige y en qué plazo se responde. Sin eso, cada nuevo pago puede convertirse en una nueva pelea.


