En Medio Oriente, el líder supremo de Irán, Mojtaba Khamenei, ordenó este sábado a las Fuerzas Armadas responder de manera inmediata, efectiva y sin límites geográficos ante cualquier amenaza de Estados Unidos e Israel. La advertencia cayó en medio de especulaciones sobre una nueva escalada militar.
El mensaje fue directo: cualquier amenaza, independientemente de su nivel o naturaleza, debe recibir una respuesta inmediata, eficaz y sin límites geográficos. La frase salió en una reunión con el jefe del Estado Mayor, el general de división Alí Abdolahi; el comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria, Ahmad Vahidi, y el comandante en jefe del Ejército, el general de división Amir Hatami.
Khamenei también dijo que, si los enemigos vuelven a lanzar ataques militares o terroristas, serán las Fuerzas Armadas de la República Islámica y la nación iraní quienes determinen el momento y las condiciones para poner fin al conflicto. Además pidió actualizar la lista de objetivos militares para que todo tipo de activos materiales e inmateriales de Estados Unidos e Israel queden al alcance del aparato castrense iraní.
El contexto es áspero: durante los primeros 40 días de la guerra lanzada por Israel y Estados Unidos contra Irán el 28 de febrero, la República Islámica lanzó ataques de represalia contra objetivos estadounidenses en países árabes de la región y contra territorio israelí. Esa secuencia deja una señal clara: el frente no se limita a una sola frontera ni a un solo tipo de blanco.
En el encuentro, Abdolahi presentó informes sobre el estado de preparación de las fuerzas desplegadas en las costas del golfo Pérsico, las zonas operativas del estrecho de Ormuz, el mar de Omán y las fronteras noroccidentales y surorientales del país. Según el jefe militar, las Fuerzas Armadas han multiplicado la producción de municiones y armamento de reconocimiento, apoyo y combate.
El dato que pesa: en las últimas dos semanas, el líder supremo iraní multiplicó sus reuniones con autoridades del país, en medio de especulaciones de medios estadounidenses sobre planes de Israel y Estados Unidos para lanzar nuevos bombardeos contra la República Islámica después de las elecciones estadounidenses de medio mandato de este martes. No es un detalle menor: cada encuentro se lee como un termómetro de la tensión.
Khamenei sostuvo encuentros con el presidente del Parlamento y jefe negociador de Irán, Mohamad Baqer Qalibaf; el jefe del Poder Judicial, Golamhosein Mohseni Eyei, y el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Mohsen Rezaei. En la reunión con Rezaei el martes pasado, insistió en que el fin de la guerra pasa por el cumplimiento de las condiciones planteadas por Teherán.
El plan de siete días exige el fin de las hostilidades en todo Oriente Medio, el levantamiento del bloqueo naval y de las sanciones estadounidenses y la liberación de los activos congelados de Irán. Después, Teherán accedería a reabrir el estrecho de Ormuz y a negociar su controvertido programa nuclear con Washington.
Hay otro dato que no se puede pasar por alto: el religioso, de 57 años, no ha aparecido aún en público ni ha difundido mensajes de audio desde su elección el 8 de marzo como líder supremo, después de que su antecesor y padre, Alí Khamenei, perdiera la vida el primer día de la guerra. Esa ausencia pública, sumada a las advertencias castrenses, convierte cada declaración en una señal de máxima gravedad.
La advertencia de Irán eleva el riesgo de una nueva escalada en Medio Oriente y pone sobre la mesa la posibilidad de un conflicto más amplio, con implicancias para la navegación y la seguridad regional. En un escenario ya tenso, cada palabra de Teherán suena como una señal que no se puede ignorar.


