El gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, salió de la Estación Fluvial de Rosario con un mensaje claro: la provincia quiere entrar en la conversación grande de la minería y la energía, no como espectador, sino como proveedor y polo logístico. La escena no era menor: 43 grandes proyectos y cerca de 1.800 pymes y proveedores de todo el país estaban en la misma ronda de negocios.
Allí, junto al gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, presenció el panel «La minería como vector de desarrollo regional», encabezado por el secretario de Minería de la Nación, Luis Enrique Lucero. También participaron los mandatarios de Catamarca, Jujuy, Mendoza, Salta y San Juan. La foto era el espejo de un país que quiere mover la agenda productiva hacia el interior.
Después, Frigerio subió al panel «Potencial minero y oportunidades de desarrollo para las provincias», junto a Martín Llaryora, de Córdoba, y Gustavo Valdés, de Corrientes, con la moderación de Pablo Lavigne, secretario de Coordinación de Producción de la Nación. Ahí sí, el entrerriano puso la provincia sobre la mesa: industria, ubicación, puertos y capacidad para proveer.
Su tesis fue directa: el crecimiento de la minería y la energía abre oportunidades para provincias con matriz agroindustrial. No se trata solo de extraer recursos, sino de diversificar divisas y ampliar el crecimiento. Frigerio advirtió que la estabilidad macroeconómica es necesaria, pero no alcanza si no hay trabajo conjunto entre la Nación y las provincias.
«Hace falta un trabajo conjunto entre la Nación y las provincias para ver cómo aprovechamos esas ventajas comparativas y competitivas que tenemos», sostuvo. Y sumó una frase que suena a puerta abierta: esos recursos naturales, que durante «muchísimos años» no se aprovecharon, ahora entran en la agenda. El Estado, según su lectura, tiene un rol importante.
El dato fuerte es otro: más de 50 empresas entrerrianas participaron de la convocatoria. Frigerio remarcó que muchas ya son proveedoras de Vaca Muerta y que eso abre una oportunidad para generar puestos de trabajo. «Lo mismo va a ocurrir sin duda en la minería», señaló. Ahí aparece el argumento comercial: si la provincia puede proveer a la energía, quiere estar en la cadena de valor minera.
Para el mandatario, Entre Ríos no es un apéndice: tiene industria metalmecánica, metalúrgica y una ubicación geográfica que lo convierte en un polo logístico. La apuesta fue clara: «Vamos a necesitar los puertos de Santa Fe, los puertos de Corrientes y los puertos de Entre Ríos». Y cerró con un mensaje que suena a pacto regional: «Acá no hay competencia. Todos somos importantes y necesarios en este desafío».
El otro dato que no te conviene pasar por alto: 20 años sin impuestos. Frigerio afirmó que en Entre Ríos, a todas las nuevas inversiones, no se les cobra ningún impuesto provincial ni local durante ese plazo. Es una carta fuerte para atraer capitales, pero también una señal de que la provincia quiere competir con otras jurisdicciones. El problema, sin embargo, no termina en el incentivo fiscal.
Porque la pata débil sigue siendo el crédito. Frigerio fue directo: «Es muy difícil ser competitivo sin crédito; cuando tenemos crédito pagando las altas tasas de interés que todavía tenemos que pagar en la Argentina». Sin financiamiento competitivo, las pymes tienen menos margen para insertarse en la cadena de valor. Y ahí se juega el verdadero desafío: que el boom minero y energético no sea solo de los grandes, sino también de las pymes y proveedores de la provincia.
La foto final es clara: Entre Ríos quiere ser parte de la nueva ola productiva, con su industria, sus puertos y su posición sobre el mapa. Pero el premio no se te lleva solo con discursos. Se te lleva con infraestructura, logística, crédito y oportunidades que salgan de la ronda de negocios y lleguen a las pymes.


