El sábado 31 de octubre de 2026, el presidente Javier Milei dio una clase magistral en la Universidad Torcuato Di Tella y convirtió el auditorio en un escenario para atacar a los políticos. Abrió la charla con una frase dura contra los periodistas, a quienes llamó “seres cargados de maldad”.
“Si esos seres cargados de maldad, los periodistas, se tomaran un segundo para escuchar, no dirían las estupideces que dicen”, lanzó frente a estudiantes. Después cargó contra los dirigentes que, según su lectura, piensan que lo principal es ganar elecciones. “Son capaces de mentir con tal de ganar elecciones, en el fondo lo que están viendo es un ser detestable, ególatra”, afirmó.
El mandatario adelantó que su próximo libro se llamará “la política como moral” y que saldrá en noviembre. Dijo que tendrá tres tomos y que el tercero será una bitácora de los primeros 30 meses de gobierno, con un punteo de 400 hojas. El anuncio le dio un tono de presentación intelectual, aunque la charla estaba dirigida a los alumnos.
También volvió a cargar contra los medios y sostuvo que “me odian porque les corté la pauta oficial y porque son de izquierda”. Aclaró, con ironía, que esa posición ideológica “no vendría a ser mi posición ideológica”. Además, se negó a llamar contribuyente al que paga impuestos y repitió que “los impuestos son un robo”.
En el tramo electoral, prometió que, si los argentinos le permiten gobernar hasta 2031, “les estaríamos devolviendo 500 millones de dólares en baja de impuestos”. “¡Vaya que eso es liberarlos!”, exclamó.
El exministro Domingo Cavallo había dicho que era “una burrada” cómo el Gobierno desmontó el cepo cambiario. Milei respondió con dureza: “Este impresentable nacionalizó la deuda en 1982, usó a los argentinos para pagar lo que se habían timbeado y le exigió a Erman González hacer el Plan Bonex; así estabiliza cualquiera”. Aseguró que, en cambio, su equipo estuvo “remando para limpiar el balance del Banco Central”.
Cuando esbozó críticas al óptimo de Pareto, algunos alumnos se levantaron y se retiraron. El presidente no se detuvo y dijo: “Vamos a seguir desregulando mucho, no saben lo que se viene el 11 de diciembre de 2027, si reelegimos; hay gente que no va a reconocer más a la Argentina con todo lo que vamos a hacer”.
En la ronda de consultas, un alumno preguntó por los ganadores y perdedores del plan económico. Milei respondió que “el programa es exitoso” y enumeró: “Bajamos la inflación sin expropiar, sin controles de precios y sin cargar de ajustes”. También aludió al caso FATE y volvió a criticar a su dueño, Javier Madanes Quintanilla, a quien llama “gomita lumínica”.
Sobre FATE, el presidente dijo: “No estaba abierto a la competencia, aun cuando los neumáticos de FATE costaban lo mismo que la competencia”. Y añadió: “Me tiró trabajadores a la calle el día antes que íbamos a debatir la ley de modernización laboral; es un empresaurio que quiso romper; un cobarde hubiera retrocedido: nosotros aceleramos”.
Sobre el crecimiento, reconoció que “es cierto que se desaceleró el ritmo”. Atribuyó parte del golpe externo a lo que pasa en el estrecho de Ormuz, en Rusia y Ucrania, y a la contracción de oferta energética que “hace saltar los precios”. Aun así, dijo: “Obvio que me gustaría que la inflación haya estado empezando hace meses con cero, que la pobreza perfore el 25% y que la indigencia esté tendiendo a cero”.
También cargó contra la oposición y dijo que le quisieron “meter siete juicios políticos” y que “me intentaron pudrir la calle todo el tiempo”. El cierre quedó marcado por la bronca, la ortodoxia y el guiño a Karina, a quien Milei definió como “más ortodoxa que yo”. La imagen: un presidente que defiende su gestión y mira hacia 2027.


