“El que lava esconde su nombre. Yo lo puse en cada papel”. Esa frase ahora está en boca de Espert después de que el juez federal de San Isidro, Lino Mirabelli, lo procesara por presunto lavado de dinero. Le prohibieron salir del país y embargaron $1.000 millones.
La medida judicial se apoya en una transferencia de USD 200.000 vinculada a Federico “Fred” Machado. Esa es la pieza que el magistrado tomó como punto de apoyo para avanzar contra el exdiputado y su entorno.
El procesamiento también alcanzó a Mariano Alejandro Cosentino, contador de Espert, con un embargo de $700 millones. La figura que le asignó el juez fue la de partícipe necesario del lavado.
Además, la sociedad familiar Varianza SA recibió un embargo de $500 millones. Con ese movimiento, la resolución judicial no se quedó en una sola persona: amplió el cerco patrimonial.
El fondo del asunto aparece a principios de agosto: la Justicia de Estados Unidos declaró culpable al financista de la campaña presidencial de Espert de 2019 por conspiración para blanqueo de capitales y fraude electrónico. La decisión fue del Tribunal Federal para el Distrito Este de Texas.
Ante el golpe, Espert salió a responder con un descargo extenso. Según el propio exdiputado, lo que se le achaca es el pago de un contrato de consultoría firmado ante escribano en 2019 y apostillado por el Estado argentino.
En su versión, el pago llegó a una cuenta con su nombre en la referencia de la transferencia: “Un solo giro, entero, de banco a banco”. Y remató: “El que lava esconde su nombre. Yo lo puse en cada papel”.
También desestimó que haya sido un contrato simulado. Aseguró que su gestación quedó escrita en correos de 2019, incorporados a la causa con extracción forense y certificación notarial, y que tres testigos declararon corroborando su versión.
¿Y la otra cara? En el descargo, Espert insiste en que no aportaron hechos en su contra: “Cero. Ni uno”. Ahí se instala la pelea: un procesamiento no es condena, pero sí es una puerta judicial que abre un camino de presión, embargos y prohibición de salida.
La causa sigue en manos del juzgado federal de San Isidro, con Espert procesado, bienes embargados y una prohibición de salir del país. Mientras tanto, la disputa se mueve entre la justicia argentina, la sentencia estadounidense y la versión del exdiputado sobre un contrato que, según él, está a la vista de cualquiera.


