jueves, octubre 22, 2026
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Nutrición animal: el pedido para eliminar aranceles a insumos

En la apertura del X Congreso de Nutrición Animal, que se realiza en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la Cámara Argentina de Empresas de Nutrición Animal salió a pedir reformas de base para una industria que mueve mucho más de lo que se ve en el mostrador.

Alejandro Bravo, presidente de Caena, fue directo: “Es el momento de avanzar con reformas de base que potencien esta oportunidad”. La cámara reúne a unas 150 empresas y expuso propuestas concretas ante especialistas de Brasil, España, Estados Unidos, Italia y distintos puntos del país.

El primer golpe de mesa apunta a los costos: eliminar los derechos de importación sobre insumos estratégicos y las percepciones de IVA y Ganancias, que según el directivo inmovilizan capital de trabajo y achican la capacidad de invertir y competir.

El segundo eje es la burocracia. Bravo propuso un registro único de insumos por producto ante el Senasa para reducir costos y liberar recursos del organismo, además de completar la transición del RUCA al SISA. La idea es que el trámite no se convierta en un impuesto a la producción.

El tercero es más fino: avanzar hacia una regulación basada en ciencia que garantice inocuidad y sanidad sin convertirse en barrera para producir, innovar o exportar. “Queremos una mejor regulación, pero también una regulación más simple”, resumió.

Antes de pedir, Bravo puso en la mesa un dato que pesa: las cadenas de la proteína animal —carne bovina, lácteos, carne aviar, carne porcina y huevos— mueven unos 45.000 millones de dólares por año, cerca del 7% del producto bruto de la Argentina.

Dentro de ese universo, la carne bovina supera los US$20.000 millones y emplea a 280.000 personas. La lechería, la avicultura, la producción porcina y los huevos completan el mapa de cadenas que dependen de ese eslabón.

La lechería moviliza US$13.000 millones y genera 200.000 puestos de trabajo. La avicultura, la producción porcina y los huevos completan las cadenas que mencionó Bravo.

La industria de la nutrición animal, por sí sola, mueve más de US$15.000 millones, casi el 2,5% del PBI, y emplea a 40.000 personas. Pero su valor, según la cámara, está en lo que hace posible: convertir proteína vegetal en proteína animal.

“Cada kilo de carne, cada litro de leche y cada huevo que produce la Argentina empieza en una fórmula de alimento”, afirmó. Ahí aparece el nexo: cuando las cadenas crecen, la nutrición animal crece; cuando el alimento mejora, la producción gana eficiencia, conversión y sanidad.

El relevamiento de Caena también muestra un aumento del consumo de alimento en la producción de huevos, en porcinos y en acuicultura. A eso se suma el alimento para mascotas, que se consolida como un mercado dinámico, con perfil exportador.

El pedido no es menor: si la Argentina quiere sostener la expansión de la proteína animal y la apertura de mercados, vos sabés que el insumo no puede ser un costo más. La discusión ya está en la mesa, con cifras que pesan y una industria que pide reglas más simples para producir más.

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