martes, octubre 20, 2026
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El 72% de los menores de 40 años se queda sin ingresos antes de fin de mes

El mes, para buena parte de los argentinos, se vuelve más corto que la quincena. Dos de cada tres se quedan sin dinero a más tardar el día 20, y el golpe se siente con más fuerza en los menores de 40 años, donde el 72% se queda sin ingresos antes de fin de mes.

No es una sensación suelta: es una estructura. Casi cuatro de cada diez no pasan la primera quincena, apenas el 34% llega al cierre del mes y solo un 9,8% logra ahorrar. Ahí aparece el crédito, no como capricho, sino como una extensión del salario: una forma de que el ingreso dure hasta el próximo ingreso.

El dato del crédito es duro. En los últimos seis meses, el 56,2% tomó deuda. Entre quienes se endeudaron, el 55,1% lo hizo para cubrir gastos básicos, como alimentos y salud; el 21,3%, para pagar tarifas y servicios; y apenas el 11,8% compró bienes durables. La deuda, en buena parte, no compra comodidad: compra tiempo.

La brecha entre clases sociales es todavía más clara. En la clase baja, el 59,6% no pasa del día 15 y el 83,3% no supera el 20; apenas el 0,9% ahorra. En la clase alta, apenas el 20% se queda sin ingresos antes de fin de mes y el 61,9% sí ahorra. Son dos realidades que comparten el mismo país, pero no el mismo calendario de caja.

El crédito también divide. Se endeudó el 68,1% de la clase baja contra el 36,5% de la alta. Pero la función cambia: mientras el 65,5% de los primeros lo hizo para gastos básicos, el 63,4% de los segundos compró bienes durables. No es la misma deuda: en unos es subsistencia, en otros es consumo.

La clase media muestra el punto de inflexión. El 51,4% se queda sin ingresos antes de fin de mes, el 47,1% tomó deuda y el 45,6% lo hizo para gastos básicos. Hay un dato que la distingue: el 29% se endeudó para pagar tarifas y servicios, la proporción más alta de los tres estratos.

El ciclo es el verdadero problema. Un crédito que financia las últimas semanas se paga con el ingreso del mes siguiente, que a su vez se agota antes. La morosidad deja de ser un episodio y se vuelve un riesgo estructural para los hogares que usan la deuda como puente. No es un shock de un mes, sino una sensación cristalizada: desde marzo último, la proporción que dice que su sueldo no le gana a la inflación no baja del 81% y llegó al 87,4% en julio; el 81,8% siente que su salario no le gana a la inflación.

La discusión ya no parece ser si el Estado debe intervenir: el 67% espera alguna forma de intervención estatal. Entre quienes piden intervención, el 61,3% prefiere reglas claras para el otorgamiento y las condiciones de los créditos; el 23,6% apunta a refinanciar deudas vía Banco Central y apenas el 7,5% pide condonaciones por ley. La demanda es de reglas, no de rescate.

El cierre no es menor: los argentinos son más críticos con el país que con su propia situación. El 39,3% califica mal su situación personal y el 61,5% califica mal la situación del país, una brecha de 22 puntos. Por clase social, la evaluación negativa del país es de 42,9% en la alta, 56,5% en la media y 70,7% en la baja.

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