La cuenta de criar un hijo se puso dura: si tenés un niño de 6 a 12 años, el INDEC calculó que mantenerlo costó $728.850 en septiembre. Ese monto, publicado el viernes 16 de octubre de 2026, es el más alto de los cuatro grupos de edad que mide la canasta de crianza.
No es un dato menor: el gasto de crianza subió en todos los tramos frente a agosto. Los incrementos fueron de $13.529 para los bebés, $15.916 para los de 1 a 3 años, $12.509 para los de 4 a 5, y $15.780 para los de 6 a 12.
El detalle importa: la canasta no es solo comida, ropa o colegio. Incluye alimentación, vestimenta, transporte, educación, salud y vivienda, entre otros gastos. El organismo toma como referencia la Canasta Básica Total del Gran Buenos Aires para estimar esa parte de bienes y servicios.
Hay otro componente que pesa: el tiempo de cuidado. El INDEC le asigna un valor económico a las horas que exige cada edad y usa como referencia la remuneración de la categoría de asistencia y cuidado de personas en el régimen de trabajo en casas particulares. Ahí se ve la diferencia: para un bebé menor de un año, el cuidado representó $385.920 de una canasta total de $570.832.
En el grupo de 6 a 12 años, los bienes y servicios sumaron $377.231, mientras que el cuidado llegó a $351.619. Es decir: casi la mitad del costo ya no es solo comprar cosas, sino sostener el tiempo de cuidado. Para una familia, ese dato cambia la forma de leer el presupuesto: si tenés que armar la cuenta, no alcanza con comparar precios; hay que mirar horas, responsabilidades y costos que se acumulan mes a mes.
Los montos completos muestran que criar un hijo no es un gasto uniforme: para los bebés menores de un año la canasta fue de $570.832; para los de 1 a 3 años, de $679.816; para los de 4 a 5 años, de $579.752; y para los de 6 a 12 años, de $728.850. La lectura es clara: el costo de la crianza sigue subiendo y se convierte en una variable central para el bolsillo de las familias.
El dato no aparece de la noche a la mañana: la canasta de crianza se actualiza con la variación de precios y con el valor asignado al cuidado. Por eso, cuando se compara un mes con otro, la suba no es solo un número: es el reflejo de lo que cuesta sostener la vida cotidiana de un niño.


