El Gobierno de Entre Ríos salió a mostrar números. A octubre de 2026, el RINI ya reúne 180 proyectos, US$ 266,75 millones comprometidos y 2.930 puestos de trabajo directos.
La iniciativa la lleva adelante el Ministerio de Desarrollo Económico, a cargo de Guillermo “Willy” Bernaudo. La Secretaría de Industria, encabezada por Catriel Tonutti, está a cargo de su implementación.
Para el gobernador Rogelio Frigerio, el Estado tiene que facilitar decisiones empresariales y dar previsibilidad a quien decide ampliar su actividad en la provincia. Es la línea que marca el Gobierno: el Estado no frena, acompaña.
El dato que más pesa no es solo el monto: el 77 por ciento de los proyectos son ampliaciones de empresas existentes, y el 23 por ciento corresponde a nuevos emprendimientos. En otras palabras, la mayor parte de la apuesta no es un plan de papel, sino producción que ya existe y quiere crecer.
La industria concentra el 58,3 por ciento de las iniciativas elegibles, seguida por el turismo, con 9,2 por ciento. Ahí se ve el perfil del programa: no es un solo sector, pero sí una economía con base fabril.
También figuran cría de aves y transporte, con 7,4 por ciento cada uno, y fibra óptica, con 5,5 por ciento. Salud, logística, economía circular y producción láctea completan el mapa.
Desde el Ejecutivo sostienen que esa mezcla permite leer una matriz productiva con protagonismo industrial y presencia de distintas actividades. Una ampliación puede generar demanda de maquinaria, infraestructura, transporte y servicios, además de abrir oportunidades para proveedores y trabajadores de cada localidad.
Dos casos ilustran la escala. En Seguí, Nogopaint recibió certificación para una inversión superior a 255 millones de pesos, con ampliación de capacidad productiva mediante infraestructura, maquinaria industrial y vehículos utilitarios.
La firma fabrica pinturas y revestimientos y comercializa sus productos en 14 provincias. Diego Pietroboni destacó que la certificación es un paso importante para trasladar beneficios a la producción e impulsar los objetivos de expansión de la empresa.
Su hermano Carlos explicó el desarrollo de Nogo Caucho, un producto que incorpora material recuperado de neumáticos. Cada balde de 20 litros contiene el equivalente aproximado a dos cubiertas recicladas.
El otro caso es Calisa 2, del Grupo Motta, en General Racedo: proyecta una inversión de US$ 45 millones para ampliar capacidad productiva y fortalecer la inserción internacional. La iniciativa se vincula con la cadena avícola, una de las actividades centrales de la economía entrerriana.
Ambos ejemplos muestran que el incentivo puede acompañar tanto el crecimiento de empresas industriales locales como inversiones de mayor escala vinculadas a sectores estratégicos. No es una fórmula única: hay proyectos chicos y grandes, y el Estado busca estar en ambos extremos.
El RINI ofrece exenciones de hasta el 100 por ciento en determinados impuestos provinciales, con condiciones que varían según el tipo de proyecto. Incluye beneficios en Ingresos Brutos, Inmobiliario, Automotor y Sellos, además de reintegros energéticos, acceso prioritario a garantías del Fogaer y exclusión de regímenes de retención y percepción.
Los beneficios tienen una vigencia de 15 años, prorrogable por otros cinco. La apuesta del Gobierno es clara: ofrecer previsibilidad a empresas que planifican inversiones.


