Afuera de Entre Ríos, en Corrientes, la crecida del río Paraná ya dejó 754 evacuados y autoevacuados. El dato no es menor: la cifra subió respecto del viernes y vuelve a poner en el mapa una situación que pesa sobre familias, viviendas y localidades enteras.
Defensa Civil informó que 392 personas fueron evacuadas y otras 362 abandonaron sus viviendas por sus propios medios. Es decir, el total llega a 754. No es un número estático: la información señala que la cantidad de afectados aumentó respecto del viernes, lo que obliga a leer la crecida como un fenómeno en movimiento.
El problema no está encerrado en una sola zona. La creciente afecta a siete localidades de Corrientes, con Itatí entre las más comprometidas. Cuando el río avanza, no lo hace con guion: obliga a tomar decisiones que, en el día a día, se vuelven urgentes. Ahí se mide el verdadero alcance del fenómeno.
¿Qué significa esto para la región? Aunque el foco esté en Corrientes, el río Paraná no entiende de fronteras administrativas cuando se trata de agua. Si vos seguís el comportamiento del río, sabés que una crecida de estas características genera alertas, preguntas y comparaciones. No se trata de trasladar el hecho, sino de entender que el cauce es un escenario común.
La cifra de 754 no es solo un número para un informe. Detrás hay 392 personas evacuadas y 362 que salieron de sus casas por cuenta propia. Esa diferencia importa: la autoevacuación muestra que la gente también toma decisiones cuando el agua avanza. En una crecida, cada familia elige su momento, su camino y su forma de protegerse, y eso complica el mapa de la emergencia.
En Itatí, la situación se vuelve más visible porque está entre las localidades más comprometidas. No se trata de una mención menor: cuando una zona aparece en ese lugar de la información, es porque el agua ya está pesando. En Corrientes, la crecida del río Paraná se convirtió en un problema de gestión, de vivienda y de cuidado. Y ahí, la palabra clave es seguimiento.
¿Hay que alarmarse? La respuesta no es un simple sí o no. La información disponible muestra un aumento respecto del viernes, siete localidades afectadas y un total de 754 personas. En situaciones así, el riesgo no se mide solo con el agua, sino con la velocidad de cambio. Por eso, la atención debe mantenerse alta: una crecida puede estirarse, intensificarse o estabilizarse, y cada escenario exige una lectura distinta.
La información disponible señala que la creciente afecta a siete localidades de Corrientes, con Itatí entre las más comprometidas. El total de 754 evacuados y autoevacuados es el dato central de la situación.


