El agro argentino llegó a un punto que hace un año parecía lejano: los precios en dólares de insumos y servicios se acercaron a los de Brasil, Paraguay, Uruguay y Estados Unidos. En septiembre de 2026, la brecha promedio quedó en 0,4%, un número que te cambia la foto de la competitividad.
El relevamiento del IERAL monitorea desde principios de 2025 un total de 13 bienes y servicios vinculados con la actividad agropecuaria. En agosto y septiembre de 2025, la brecha promedio era del 6%; ahora, el promedio se achicó hasta casi la paridad.
El promedio, sin embargo, esconde diferencias fuertes. Argentina tiene precios más altos que Brasil en cinco de 13 casos, que Paraguay en diez y que Uruguay en nueve.
Frente a Estados Unidos, la proporción vuelve a ubicarse en cinco productos. En términos porcentuales, los productos argentinos son más caros que los brasileños en el 38% de los casos, que los paraguayos en el 77% y que los uruguayos en el 69%.
En fertilizantes, el panorama no es uniforme. El fosfato diamónico y el fosfato monoamónico cuestan entre 5,4% y 5,7% más que el promedio, mientras que el superfosfato triple marca una diferencia de 10,2%.
Hay, en cambio, insumos con ventaja para el productor local. El sulfato de amonio sale 3,7% menos que el promedio considerado, y la urea está 11,8% más barata.
En herbicidas, las diferencias son menores. El glifosato se ubica casi 12% por debajo del promedio de Brasil, Paraguay, Uruguay y Estados Unidos, y el fungicida relevado cuesta cerca de 15% menos.
El costo logístico sigue siendo un lastre. El gasoil grado 2 cuesta 6,5% más que el promedio de los otros cuatro países, y el flete de granos presenta una diferencia de 13,4%.
En ambos casos, Argentina resulta más cara que Brasil, Paraguay y Uruguay, aunque mantiene precios inferiores a los de Estados Unidos. Esa diferencia pesa especialmente en las regiones más alejadas de los principales nodos comerciales.
Aun así, la brecha general no borra el principal problema: los derechos de exportación siguen condicionando los ingresos del productor. La convergencia en costos mejora la posición del agro, pero no alcanza para neutralizar el peso de las retenciones.
El dato de 0,4% en septiembre de 2026 es una señal de mejora, pero también un recordatorio: el agro argentino compite con menos brecha en insumos, aunque todavía no compite con las mismas reglas. Y ahí te queda claro que la discusión fiscal y logística sigue abierta.


