La ONU volvió a mostrar sus grietas: por sexta vez, la elección del secretario general quedó bloqueada en el Consejo de Seguridad. No fue un tropiezo menor, sino una señal clara de que el organismo no logra cerrar el consenso mínimo para ocupar el máximo cargo de la diplomacia mundial.
El resultado se conoció tras una sexta votación y dejó en evidencia que los miembros permanentes no alcanzan un acuerdo. Rebeca Grynspan, Carolyn Rodrigues-Birkett y el argentino Rafael Grossi recibieron vetos, en medio de las diferencias entre Estados Unidos, China y Rusia. Con ese panorama, el cargo vuelve a quedar en suspenso y la negociación sigue estirada.
La palabra veto pesa como una losa. En el Consejo de Seguridad, cada negativa de un miembro permanente puede detener el proceso completo, por más que el candidato tenga respaldo o trayectoria. En este caso, el bloqueo no se limita a un solo nombre: la votación volvió a mostrar que el organismo no encuentra una salida rápida.
La sexta frustración obliga a mirar más allá de los nombres. Detrás del estancamiento hay diferencias entre Estados Unidos, China y Rusia, tres potencias que no comparten la misma lectura del mundo ni del rol que debe cumplir la ONU. Mientras esas distancias no se acortan, el secretario general se convierte en un símbolo de lo que el organismo no logra resolver.
Para la Argentina, el dato no es menor: Rafael Grossi aparece en el centro de una negociación que no termina de arrancar. Que un argentino reciba un veto en el Consejo de Seguridad no es un detalle menor, porque el puesto de secretario general siempre fue una de las vitrinas más visibles de la diplomacia internacional. La espera, sin embargo, sigue.
El escenario también obliga a pensar en el funcionamiento interno de la ONU. Si el máximo organismo de la diplomacia mundial no logra elegir a su secretario general, la pregunta inevitable es cuánto tiempo puede sostenerse esa parálisis. No se trata de un trámite vacío: el puesto tiene peso político y diplomático, y su definición sigue siendo clave para la imagen del organismo en un contexto de tensiones internacionales.
La elección del secretario general de la ONU volvió a quedar bloqueada tras una sexta votación en el Consejo de Seguridad. Rebeca Grynspan, Carolyn Rodrigues-Birkett y Rafael Grossi recibieron vetos de miembros permanentes, en medio de las diferencias entre Estados Unidos, China y Rusia.


