sábado, octubre 17, 2026
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Docente de Corrientes lleva 10 días desaparecida: drones y perros

En Corrientes, la búsqueda de Nancy Estela Godoy sigue con fuerza. La docente de 52 años no tiene contacto con su familia desde el 7 de octubre, y cada hora que pasa aprieta la angustia. En un paraje donde el monte y los caminos complican el acceso, la ausencia no se explica sola: se investiga.

Godoy es directora de la Escuela Nº626, en el paraje El Malezal, dentro de la Cuarta Sección Malvinas del departamento Esquina. Según el parte policial, la desaparición fue denunciada por su hijo el jueves 15 de octubre, tras una última comunicación que ubicó durante la noche del 7. Hasta el momento no se informaron los lugares alcanzados por las medidas ni sus resultados, y el silencio sobre los allanamientos suma tensión a la espera.

El operativo no es menor: 83 efectivos, 16 móviles, 12 caballos, cuatro drones y tres perros especializados en búsqueda. Participan la Policía Rural e Islas y Ambiente Rural, la División Canes, la Dirección de Drones, dependencias de la Unidad Regional II de Goya, el Grupo Táctico de Operaciones, personal de Investigaciones Criminales y Judiciales, Bomberos de la Policía provincial y Bomberos Voluntarios de Esquina. Es un despliegue que habla de la urgencia por encontrar a una mujer que, según su hijo, se movía en un territorio de acceso difícil.

Bajo la dirección de la Unidad Fiscal de Investigaciones Concretas de Esquina, a cargo del fiscal Javier Gustavo Mosquera, se realizaron allanamientos y se analizan cámaras de seguridad de la ciudad. La fiscalización da marco a una pesquisa que todavía no tiene respuesta concreta. La pregunta incómoda es simple: ¿qué pasó esa noche en la que los mensajes dejaron de confirmarse?

El jefe de la Policía de Corrientes, comisario general Miguel Ángel Leguizamón, estuvo en la zona y acompañó las tareas. Los rastrillajes se concentran en sectores de monte, malezal y caminos rurales de difícil acceso, con recorridas a pie y a caballo y apoyo de drones para relevar áreas de llegada compleja. En ese paisaje, cada sendero puede ser una pista o una pérdida de tiempo.

Según contó uno de sus hijos, Adán, Godoy se quedaba durante la semana en la zona de la escuela por las condiciones del camino y regresaba a casa los viernes. Para llegar al establecimiento es necesario atravesar bañados grandes y profundos, algunos de los cuales solo pueden cruzarse a caballo. Esa geografía no es un detalle: es parte del riesgo que se mide en horas, monte y distancia.

El último intercambio ocurrió cerca de las 20:30: su madre le avisó a uno de sus hijos que estaba bien y él respondió alrededor de una hora más tarde, pero los mensajes ya figuraban con una sola tilde, sin confirmación de entrega. Desde entonces, no volvieron a tener contacto con ella. Ese detalle técnico pesa como una losa: la última palabra fue de tranquilidad, pero la realidad quedó cortada.

Días después, una vecina les avisó que no había nadie en el establecimiento, situación que despertó preocupación entre sus familiares. La búsqueda sigue con drones, perros y rastrillajes en un territorio que no perdona la espera. Mientras no aparezca, cada avance del operativo será medido con la misma urgencia: encontrarla.

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