El balotaje de Brasil se viene jugando al filo, y las encuestas lo confirman: Lula da Silva y Flávio Bolsonaro están en empate técnico de cara al 25 de octubre. La distancia entre ambos candidatos es tan corta que cualquier movimiento de opinión puede cambiar el mapa político de la región. No es una elección de grandes caudales: es una carrera de precisión, donde dos puntos pueden valer un mandato.
El sondeo de Datafolha, publicado el 15 de octubre, ubica a Flávio Bolsonaro arriba con 47% y a Lula detrás con 45%. La diferencia es de apenas dos puntos porcentuales, el mismo tamaño del margen de error, y convierte la elección en una carrera de fondo que se decide por detalles. En un escenario así, cada punto no es solo una cifra: es una franja de votantes que puede inclinar la balanza.
En el relevamiento previo del 8 de octubre, Bolsonaro había llegado al 49% y Lula al 45%; ahora la brecha se achicó de cuatro a dos puntos en siete días. Quaest, con 2154 entrevistas realizadas entre el 10 y el 13 de octubre, marca 46% para Bolsonaro y 44% para Lula. Con un margen de error de dos puntos y un nivel de confianza del 95%, el escenario es incierto y la disputa se define por centímetros.
La contienda está marcada por la polarización y por la escasa diferencia entre ambos candidatos. Lula da Silva compite como actual mandatario, mientras que Flávio Bolsonaro aparece como postulante liberal en un acto electoral decisivo para el futuro del país y de la región. En un balotaje, no alcanza con mantener el piso: hay que convencer a los indecisos y a los que todavía no se definen.
El sondeo de Quaest se realizó con 2154 entrevistas a electores mayores de 16 años, entre el 10 y el 13 de octubre. El margen de error para el total de la muestra es de dos puntos porcentuales, para más o para menos, y con un nivel de confianza del 95%. Es un dato que pesa: cuando la distancia es mínima, la estadística se vuelve parte del relato político.
Los votantes brasileños usarán la urna electrónica, con terminal de identificación y terminal de registro del voto. En algunos modelos, la identidad se verifica con datos biométricos. El sistema forma parte de un proceso donde el margen entre los candidatos es mínimo.
El balotaje se celebrará el domingo 25 de octubre, cuando los votantes de Brasil definan al próximo presidente con urna electrónica. La elección se define por un margen mínimo y el resultado marcará el rumbo del país y de la región.


