viernes, octubre 16, 2026
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Más del 80%: creció el acceso a mamografías en Entre Ríos

El dato llega con fuerza: en Entre Ríos aumentó más del 80% el acceso a mamografías. La cifra se conoció durante una jornada provincial de concientización en Paraná, donde las autoridades de Salud pusieron el foco en la detección temprana del cáncer de mama.

No es un número cualquiera. Cuando una política pública logra más del 80% de aumento en el acceso a un estudio clave, la pregunta cambia: ya no es si se puede llegar a tiempo, sino por qué tardamos tanto en hacerlo. La modernización de la red de mamógrafos aparece como el otro dato duro: sin equipos al día, sin recorridos claros y sin voluntad política, la detección temprana se vuelve una promesa que se queda en el papel.

En la jornada, las autoridades de Salud recomendaron realizar una primera mamografía a los 35 años y controles anuales desde los 40. Es una señal clara: el cuerpo no avisa siempre, y el tiempo en este tipo de enfermedades puede marcar la diferencia entre un tratamiento temprano y una pelea mucho más dura. Por eso, la recomendación no es un detalle clínico más; es una puerta que hay que abrir antes de que la enfermedad se instale.

El cáncer de mama sigue siendo una de las grandes preocupaciones de salud pública. No porque sea un tema nuevo, sino porque todavía hay mujeres que llegan tarde, que no pueden acercarse a tiempo o que desconocen cuándo deben hacerse el control. En ese contexto, que el acceso haya crecido más del 80% es una buena noticia, pero también una advertencia: todavía queda camino por recorrer para que la mamografía no sea un privilegio de pocas.

La modernización de la red de mamógrafos no es solo un tema técnico. Tiene que ver con que el estudio se haga con calidad, con menos demoras y con una mirada más humana. Una mamografía no es un trámite frío: es un momento de incertidumbre, de miedo, de espera. Por eso, cuando el sistema mejora, no solo mejora un equipo: mejora la posibilidad de que una mujer reciba una respuesta a tiempo y con la tranquilidad que merece.

La recomendación de empezar a los 35 y repetir el control a partir de los 40 es, en el fondo, una invitación a cuidar el cuerpo sin esperar señales extremas. Muchas veces la enfermedad avanza en silencio, y la detección temprana es la herramienta más poderosa para cambiar el destino de un diagnóstico. No alcanza con que exista la mamografía: hay que pedirla, hacerla, interpretarla y, sobre todo, llegar a tiempo.

En Paraná, la jornada dejó un mensaje directo: la prevención no es un lujo, es una obligación. Que el acceso haya crecido más del 80% es un punto de partida, no una línea de llegada. La próxima tarea es sostener el avance, ampliar la información y que ninguna mujer quede afuera de la posibilidad de detectarse a tiempo.

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