El juicio contra “Pity” Álvarez por el homicidio de Cristian Maximiliano Díaz entró en la audiencia 14, con el músico conectado desde Castelar, y con un testimonio que le dio color al debate. La madre de la hija del cantante declaró durante una hora y media y brindó una versión favorable a su expareja.
Álvarez siguió la audiencia por videoconferencia desde la clínica de salud mental de Castelar, donde permanece internado. Estuvo acompañado por sus abogados Sebastián Queijeiro y Luciana Comerci, mientras que Javier Baños estaba en la sala del Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°29.
La testigo contó que vivió con el cantante entre 2007 y 2011 en el barrio Samoré, de Villa Lugano. Describió una zona atravesada por robos y consumo de drogas, y dijo que los conflictos con los vecinos “lo volvían loco”.
En su relato, la mujer recordó que una vecina llegó a soltarle un perro rottweiler cuando tenía a su hija en brazos y que otra le pedía drogas al músico. También sostuvo que Díaz era un delincuente que le había robado una mochila a Álvarez, episodio que, según dijo, había sido denunciado.
La frase que más peso tuvo fue directa: “El Pity limpió el barrio de la mugre”, dijo al referirse al crimen por el que el cantante está siendo juzgado. No fue un dato menor: la testigo también recordó un episodio en el que, según contó, Álvarez recibió tres disparos durante un espectáculo, aunque no pudo precisar cuándo ocurrió.
La tensión creció cuando la Fiscalía y el juez Juan María Ramos Padilla le pidieron identificar a los vecinos mencionados. El magistrado le recordó su condición de juez de la Nación y le exigió respeto. La mujer explicó que, cuando Álvarez quedó detenido, se llevó a su hija a vivir al campo y que la adolescente, de 14 años, mantiene contacto con su padre por videollamadas.
Para este viernes fueron convocados cuatro testigos de la defensa, que pidieron declarar sin la presencia de la prensa. Solo la madre de la hija del cantante declaró de manera presencial; los otros tres por videollamada. Mientras tanto, el debate quedó a la espera de una evaluación de salud de Álvarez, quien durante la audiencia manifestó sentirse mal y fue revisado por los médicos de la clínica Solar Colonial.
La situación de salud volvió a marcar el ritmo del debate. Según se constató, el músico, con antecedentes de hipertensión arterial, presentaba la presión algo elevada. Se dispuso un cuarto intermedio y fuentes del caso indicaron que estaba previsto darle algo de comer mientras se aguardaba la reanudación.
El testimonio dejó una foto incómoda: un barrio que, según la testigo, empujaba al músico, un crimen que sigue abierto y una hija de 14 años que mira el juicio desde otro lado. La sala espera ahora que el estado de Álvarez permita seguir con el debate; la pregunta te queda clara: cuánto pesa cada versión en un juicio así.


