jueves, octubre 15, 2026
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El río crece: INTA Paraná insiste en anticipar la salida de la hacienda en islas

El río sube, el corral se moja y el rodeo no espera: INTA Paraná insiste en que la salida de la hacienda se defina antes, no cuando el agua ya llegó. El relevamiento en Villa Urquiza, Victoria y una zona próxima a Puerto Gaboto deja claro que no existe una cota mágica para todos.

Si tenés rodeo en isla, la recomendación es simple en la palabra y dura en la práctica: anticipar el operativo. Planificar a tiempo permite ordenar el arreo, asegurar embarcaciones y personal, coordinar los puntos de carga y mantener alternativas si el nivel del río cambia de un rato para otro.

No es solo sacar animales de la isla. La evacuación exige coordinar el traslado fluvial, el personal para el arreo, la recepción del rodeo, el transporte terrestre, la alimentación en el campo receptor, la sanidad, posibles pérdidas de peso, mortandad, daños en la infraestructura y el regreso a la isla.

Matías Martinez, especialista en economía del INTA Paraná, explicó que el estudio comparó casos de Villa Urquiza, las islas de Victoria y una zona próxima a Puerto Gaboto. Los resultados confirmaron que una misma altura del río no provoca los mismos efectos en todos los campos.

En Villa Urquiza, la pérdida de superficie comienza cerca de los 4,30 metros y la alerta interna se ubica en 4,70 metros, según la referencia del hidrómetro de Paraná. En Victoria, el establecimiento relevado pierde toda la tierra disponible cuando el registro del puerto de Rosario llega a 4,50 metros. Cerca de Puerto Gaboto, el albardón permite sostener parte del rodeo hasta alturas mayores, siempre que haya alimento disponible.

Martinez subrayó que “no existe una única altura del río válida para tomar decisiones en el conjunto de las islas”. Por eso, la recomendación es que cada establecimiento relacione su estación hidrométrica de referencia con señales concretas dentro del campo: pérdida de superficie útil, interrupción del acceso al corral, necesidad de suplementación y el último momento seguro de salida.

Ernesto Massa, especialista en ganadería de islas del INTA Paraná, detalló que para retirar 500 animales en Villa Urquiza se calcularon 18 viajes fluviales, con una capacidad de 29 cabezas por viaje, y el trabajo de 12 personas durante tres días. La disponibilidad coordinada de embarcaciones, personal y lugares de recepción resulta decisiva para completar la evacuación dentro de una ventana segura.

El tiempo también es una variable crítica. En Villa Urquiza se requieren cerca de tres días para completar el operativo. En Victoria se estimó una ventana de entre tres y cuatro días para evacuar el rodeo, pero la navegación puede extenderse de 4,5 a 6 horas durante la creciente. “Una demora, la falta de embarcaciones o una dificultad en la carga pueden reducir rápidamente el margen de seguridad”, indicó Massa.

El traslado no cierra el problema. Una vez fuera de la isla, se necesita sostener un campo receptor con agua, personal, atención sanitaria, alojamiento y reservas forrajeras durante todo el tiempo que dure la creciente. La duración del evento es una variable central, y contar con reservas y acuerdos operativos previos ayuda a mantener disponibles la alimentación, el agua, la sanidad, el alojamiento y los servicios necesarios.

La lección no es solo técnica: es de orden. Ante una creciente, la diferencia entre un operativo ordenado y una emergencia improvisada puede estar en haber definido antes la estación hidrométrica, el nivel de preparación y el nivel de salida, siempre antes de perder el acceso al corral o al embarcadero.

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