Jueves 15 de octubre, 24 horas de paro nacional. ATE quiere llegar al Congreso con una consigna clara: que se derogue el DNU 70/23. No es una protesta menor: es una jornada pensada para presionar al Ejecutivo y marcarle el pulso a la reforma por decreto.
La medida fue anunciada por Rodolfo Aguiar, secretario general de ATE Nacional, y apunta contra las políticas del Gobierno de Javier Milei. En el discurso gremial, la reforma por decreto no se discute: se impugna. La pregunta que queda en la calle es simple: ¿cuánto pesa un paro nacional cuando el Estado es el blanco y también el servicio?
“Tenemos que ir por todo y voltear el 70/23 completo”, sostuvo Rodolfo Aguiar. Para el dirigente, el decreto no es una motosierra contra la casta, sino una herramienta que, según su versión, beneficia a los grandes grupos económicos. El Gobierno no dio su versión. Ahí se nota la asimetría: el gremio habla con fuerza, la otra parte se queda en silencio.
La marcha en Ciudad de Buenos Aires está prevista para las 13:30. En el resto del país, cada seccional definirá la modalidad de la protesta. Ahí aparece la variable local: qué servicios se paran, cuáles se sostienen y hasta dónde llega la adhesión. En un país federal, el paro nacional se mide con el termómetro de cada provincia.
Aguiar cuestiona que el Ejecutivo avance con reformas mediante decretos y no por debate legislativo. “No podemos permitir que sigan gobernando la Argentina a sola firma”, afirmó. La crítica se extiende a áreas sensibles: Ley de Tierras, Ley de Góndolas y Ley de Alquileres. También a las disposiciones sobre empresas públicas y comercio exterior, un combo que el gremio lee como transferencia de poder.
El dirigente también describió el DNU como un “delivery para las grandes corporaciones” y dijo que incluye más de 300 leyes. Según Aguiar, el texto permitiría privatizar empresas públicas y favorecería a 10 empresas en el comercio exterior. Es una acusación fuerte, pero sigue siendo la lectura del gremio. La otra parte no respondió, y el conflicto se instala en el terreno de las versiones.
Entre los servicios alcanzados por la convocatoria figuran recolección de residuos, auxiliares de educación, Migraciones y controles sanitarios en puertos y aduanas a cargo de Senasa. También medios públicos, combate de incendios, tránsito, controladores aéreos, CNRT y mantenimiento de plantas nucleares. La lista es larga y explica por qué vas a sentirlo en la puerta de la casa, en el mostrador, en el puerto y en la vía aérea.
En hospitales se mantendrán guardias mínimas. Los centros destinados a niños, adolescentes y adultos mayores concentrarán la atención en urgencias. La ANAC garantizará vuelos sanitarios y de Estado, mientras PAMI y ANSES atenderán solo emergencias. Son las reglas de juego de un paro que no se detiene en la puerta del Estado, pero tampoco puede ignorar la vida cotidiana.
El paro no es solo una foto de banderas y bocinas. Es una presión sobre el Estado en un punto neurálgico: si el Gobierno sostiene el DNU 70/23, el conflicto se instala en la calle y en los servicios. La jornada del 15 de octubre la vas a ver en la calle: si el ajuste se discute en el Congreso o se defiende en la trinchera administrativa.


