Murió Netinho, el cantante brasileño que en Argentina se le conoce por “La isla del sol”, y la noticia llega con la fuerza de una canción que todavía suena en la memoria. El dato es directo: 60 años, un linfoma no Hodgkin y un adiós que se mezcla con la música que lo hizo reconocible más allá de Brasil.
El nombre artístico no era el único que lo identificaba: fue uno de los principales exponentes del axé, ese sonido brasileño que cruzó fronteras y se instaló en la escena internacional. En Argentina, su “Milla” llegó con otro nombre, “La isla del sol”, y se convirtió en una canción que muchos cantaron sin necesitar explicaciones. ¿Cuántas veces una melodía termina siendo más grande que el título que la presentás?
Hay canciones que no piden permiso: aparecen, se repiten y terminan marcando una época. Ese fue el recorrido de esta música que unió a Brasil con el público argentino, y que ahora se vuelve memoria cuando llega la noticia de su muerte. Netinho se fue, pero el eco de esa melodía sigue en la cabeza de quienes la conocieron y en el recuerdo de una canción que cruzó fronteras.
La enfermedad fue un linfoma no Hodgkin. No hace falta entrar en detalles clínicos para entender lo que significa: una pelea contra un enemigo que no se ve, y un final que siempre llega más rápido de lo que se quiere. La muerte de Netinho no es solo un aviso para la música brasileña: es una pérdida para todos los que crecieron con ese sonido que cruzó fronteras y terminó siendo parte de la memoria argentina.
En Argentina, “La isla del sol” fue mucho más que una canción: fue una marca sonora, un nombre que se repetía y una forma de recordar a un artista brasileño que llegó con fuerza. Que un tema se haya vuelto tan cercano para el público argentino muestra lo que hace la música cuando cruza fronteras: no pide permiso, se instala y termina siendo de todos. Netinho dejó esa huella, y ahora el recuerdo se mezcla con la despedida.
El adiós llega un martes, con la fecha del 13 de octubre marcada en el calendario y con la certeza de que la música no se apaga del todo. Netinho murió a los 60 años, pero la canción que lo hizo reconocible en Argentina sigue viva en la memoria colectiva. A veces, cuando un artista se va, no se pierde solo su voz: se pierde una manera de recordar, de cantar y de llevar una melodía más allá de Brasil.


