En Brasil, la segunda vuelta presidencial se juega entre dos nombres que condensan décadas de disputa: Flávio Bolsonaro y Lula. El domingo 25 de octubre, los comicios vuelven a abrirse para definir quién ocupará el Palacio de Planalto.
Con el 100% de los sufragios escrutados, Flávio Bolsonaro del Partido Liberal obtuvo 47,03% de los votos. Lula, del Partido de los Trabajadores, quedó segundo con 45,16%, en una diferencia mínima que enciende la campaña.
La encuesta Data Folha, difundida el 8 de octubre, marca un escenario ajustado: 49% para Flávio Bolsonaro y 45% para Lula. El resto se reparte en 5% de voto en blanco y 1% impugnado, un margen que puede moverse en los últimos días.
El candidato del PT nació el 27 de octubre de 1945 y creció en una familia humilde del nordeste de Brasil. Trabajó desde los 15 años como vendedor ambulante y lustrabotas, y luego se formó en el Sindicato de Metalúrgicos de São Bernardo do Campo.
Lula fue el séptimo hijo de un matrimonio analfabeto del nordeste. Su padre lo abandonó antes de que la familia emigrara a San Pablo, y desde joven tuvo que trabajar para ayudar en el hogar.
Esa trayectoria sindical le permitió llegar al Senado entre 1987 y 1991 y, después, a la presidencia entre 2003 y 2007, con reelección hasta 2011. Pero su historia también incluye una etapa judicial que todavía pesa en la campaña.
La causa, conocida como Operación Lava Jato, destapó la corrupción entre Petrobras y políticos brasileños para obtener fondos secretos de campaña. En julio de 2017, el entonces juez federal Sergio Moro lo condenó a nueve años, y en enero del año siguiente el Tribunal Regional Federal extendió la sentencia a 12 años.
Flávio Bolsonaro nació el 30 de abril de 1981 en Resende, estado de Río de Janeiro. Es el hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro, que gobernó entre 2019 y 2023, y empezó su carrera política a los 21 años.
En 2003 fue elegido diputado estatal en la Asamblea Legislativa de Río de Janeiro y mantuvo el cargo durante cuatro mandatos. En 2018 obtuvo un escaño como senador con 4,38 millones de votos, equivalentes al 31,36%.
El recorrido electoral de Flávio se da tras la condena de su padre en 2025 a 27 años y 3 meses de prisión. La sentencia lo condenó por intento de golpe de Estado, abolición violenta del Estado de derecho y liderazgo de una organización criminal armada en 2022.
Su objetivo es llegar al Palacio de Planalto y terminar con la idea de reelección de Lula. Mirá: en una elección tan ajustada, cada punto porcentual puede convertirse en una batalla de calle en los últimos días.
La pregunta que se hace ahora en Brasil no es solo quién va ganando, sino si el electorado va a sostener la ventaja inicial o va a repartir la decisión en la última semana. El balotaje del 25 de octubre puede cambiar el rumbo de un país que ya vive una de las disputas más intensas de su historia reciente.


