El agua no espera, y la política tampoco puede quedarse mirando: legisladores nacionales presentaron un proyecto para declarar la emergencia por inundaciones en Entre Ríos.
La iniciativa fue impulsada por los diputados nacionales Gustavo Bordet, Guillermo Michel y Mariana Marclay, con el objetivo de darle al Gobierno nacional una herramienta para asistir a los sectores afectados por el avance del agua y las consecuencias del fenómeno de El Niño.
El texto apunta a 180 días de emergencia económica, fiscal, productiva y social para los departamentos de Federación, Concordia, Colón, Concepción del Uruguay y Gualeguaychú.
Según planteó Gustavo Bordet, la situación obliga a “adelantarse al problema” y generar medidas de acompañamiento para vecinos, comerciantes, productores y prestadores turísticos de las zonas más comprometidas de la provincia.
¿Y qué significa eso en la práctica? El proyecto contempla asistencia financiera especial para las actividades económicas afectadas, mediante aportes, préstamos blandos y otras herramientas destinadas a sostener a los sectores que sufren el impacto de las inundaciones.
También prevé medidas impositivas especiales: planes de pago de impuestos nacionales, prórrogas en los vencimientos y la suspensión de juicios de ejecución fiscal mientras dure la emergencia. No es un detalle menor: para un comercio o un productor, un plazo extra puede ser la diferencia entre sostenerse o hundirse.
La ley sería de aplicación para todos los sectores productivos, con especial atención en el turismo y el comercio, dos actividades sensibles en las ciudades ribereñas y en los departamentos alcanzados.
En paralelo, el senador nacional Adán Bahl impulsará una medida en el Senado para acompañar el pedido desde la Cámara alta. El texto también habilita al Gobierno nacional a ampliar la zona de emergencia a otras provincias si la situación climática lo requiere.
Hasta acá, la emergencia es un proyecto, no una ley sancionada. Pero el mensaje es claro: los legisladores quieren que el Estado tenga instrumentos para responder antes de que el agua se lleve todo por delante.
Ahora, la pelota está en el Congreso, pero la urgencia no puede esperar: el proyecto deberá avanzar.


