El fin de semana largo dejó una señal clara: el Túnel Subfluvial volvió a moverse con fuerza. En total, pasaron más de 48.000 vehículos, un número que muestra cuánta gente eligió cruzar durante esos días de descanso.
La cuenta no es simétrica, pero sí elocuente: unos 25.000 vehículos ingresaron a Entre Ríos y 23.000 salieron. Es decir, el tránsito no fue un simple ida y vuelta, sino una circulación que se sintió en ambos lados del paso.
Ahora viene la parte incómoda: el puesto caminero anticipó demoras para este lunes y pidió paciencia a los conductores. No es un pedido menor cuando el túnel se convierte en un cuello de botella y la gente necesita cruzar.
Con esos números, no alcanza con mirar el reloj y quejarse del tiempo. El fin de semana largo concentró movimiento en un mismo paso. Cuando el volumen de vehículos se junta, la velocidad baja y la paciencia se vuelve una herramienta de supervivencia.
Acá no hay que inventar excusas: el túnel no es una calle más. Es un paso clave, con una dinámica propia. Si el fin de semana largo dejó un saldo alto de vehículos, el lunes llega con la cuenta pendiente de la circulación.
La pregunta del lunes no es si habrá tránsito, sino cuánto tiempo le va a costar a cada conductor. Cuando más de 48.000 vehículos pasaron en el fin de semana largo, el puesto caminero no hace una advertencia de rutina: está anticipando una demora que puede cruzar la mañana.
Por eso conviene salir con margen. No es un consejo de manual, sino una lectura directa de los números. Si el Túnel Subfluvial se movió con intensidad, el retorno puede encontrarse con demoras que agotan la paciencia.
La otra cara de la moneda es la que ya se fue: los 23.000 vehículos que salieron también forman parte del mismo fenómeno. No es solo gente que entra, es gente que cruza, vuelve y vuelve a cruzar durante un fin de semana largo que no deja el tránsito quieto.
En una provincia que se mueve por sus pasos, el túnel funciona como una especie de termómetro. Si la temperatura sube, el lunes se siente. Y si el puesto caminero pidió paciencia, es porque la experiencia dice que la demora no siempre se puede evitar.
Al final, el dato no es solo un número para el parte. Es una señal de que el fin de semana largo dejó su huella en la circulación. Y para este lunes, la mejor estrategia sigue siendo la misma: anticipar, respetar la demora y no convertir la impaciencia en un problema mayor.


