En Buenos Aires y el conurbano bonaerense, la primavera seguirá con escasa presencia del sol, cielos cubiertos, precipitaciones intermitentes y temperaturas por debajo de lo habitual durante buena parte de los próximos diez días.
El fenómeno estaría asociado a un centro de altas presiones estacionado sobre el océano Atlántico, que dificultaría una mejora sostenida y mantendría vientos del este y sudeste, con un escenario húmedo, poca amplitud térmica y episodios de lloviznas, lluvias y chaparrones.
El lunes 12 comenzó con cielo cubierto y lloviznas aisladas en el AMBA, de intensidad suficiente para apenas mojar el piso; para la segunda mitad del feriado se prevé continuidad de la nubosidad, aunque con menor posibilidad de precipitaciones.
La probabilidad de lloviznas volvería a aumentar durante la madrugada y la mañana del martes 13, mientras que en ambas jornadas el sol sería esquivo y los claros quedarían limitados a los tramos finales de las tardes.
El período de mayor inestabilidad llegaría el miércoles 14 y el jueves 15, cuando la probabilidad de precipitación superaría el 70%, con chaparrones ocasionales y acumulados estimados de hasta 5 milímetros el miércoles y hasta 10 milímetros el jueves.
El viernes 16 tampoco mostraría una mejora sostenida: continuaría mayormente nublado, con nuevas posibilidades de lloviznas y temperaturas de entre 13 y 17 °C.
No se trata de un fenómeno de riesgo para el AMBA, pero sí de un episodio que le quita el brillo a la primavera y obliga a planificar la semana con abrigo, paraguas y paciencia. La sensación será de humedad, cielo gris y aire fresco, con un sol que apenas asoma en los tramos finales de las tardes.
Las temperaturas de los primeros días se ubicarían entre 11 y 13 °C de mínima y entre 16 y 18 °C de máxima. Ese rango, bajo para la época, refuerza la idea de una primavera que se resiste a mostrar su mejor cara, con jornadas cortas en sensación térmica y un ambiente que pide campera.
El jueves sería la jornada con mayores posibilidades de lluvias y chaparrones dentro de una semana dominada por el cielo gris. A ese escenario se sumaría la persistencia del viento del este y sudeste, que reforzaría la sensación de tiempo fresco y mantendría el cielo pesado durante gran parte de la jornada.
Las zonas ribereñas tendrían especial protagonismo por el viento: hacia el tramo central de la semana podrían registrarse ráfagas de hasta 40 km/h, con velocidades sostenidas de entre 10 y 20 km/h.
Aunque la inestabilidad tendrá continuidad, no se esperan precipitaciones abundantes ni fenómenos meteorológicos de riesgo en el AMBA durante los próximos diez días; las primeras señales de cambio podrían aparecer durante el próximo fin de semana, mientras que las jornadas más estables se perfilan para el inicio de la semana siguiente.
En el resto del país, el mismo bloqueo favorecería el ingreso de humedad hacia el oeste argentino, con lluvias y tormentas en provincias de Patagonia y Cuyo, con episodios localmente intensos y alerta naranja en Misiones, Cuyo y el norte de la Patagonia.
Las condiciones podrían comenzar a cambiar ligeramente entre el sábado 17 y el domingo 18, con nubosidad presente pero menor posibilidad de precipitaciones.


