El 11 de octubre, en el Puesto Caminero Paso Cerrito, sobre el km 341 de la Autovía General Artigas, un operativo terminó con 38.005 pastillas de Rohypnol fuera de circulación. La cifra, de entrada, marca la gravedad del procedimiento.
Las pastillas estaban distribuidas en 1.487 blísteres y 16 bolsas de nylon, un volumen que no deja lugar a dudas. El hallazgo lo detectó la Dirección General de Prevención y Seguridad Vial, que además secuestró un Volkswagen Suran.
En el mismo procedimiento también se incautaron cinco teléfonos celulares y documentación relevante. Por disposición de la Justicia Federal, dos hombres mayores de edad quedaron detenidos e incomunicados.
En la causa intervinieron después la Dirección General de Drogas Peligrosas y la División Drogas Peligrosas de la Jefatura Departamental Federación. Un control en la ruta, a primera vista, puede parecer un trámite más.
Pero si te quedás con la cifra, 38.005 pastillas no parecen un detalle: son miles de unidades de un psicofármaco controlado. El volumen justifica la intervención de la Justicia Federal y de las áreas de drogas peligrosas.
El secuestro de cinco teléfonos celulares y de documentación relevante no es un detalle menor. En causas de este tipo, cada elemento ayuda a ordenar la investigación.
La investigación no se quedó en el puesto caminero. Con actuaciones del Juzgado Federal de Concordia, a cargo de la doctora Analía Ramponi y con secretaría del doctor Alan Bergdolt, las tareas se extendieron hacia la provincia de Córdoba.
En la madrugada del 12 de octubre, efectivos de Drogas Peligrosas de Entre Ríos y la División Unidad Operativa Federal de la Policía Federal Argentina ejecutaron tres allanamientos en domicilios de Villa Carlos Paz. Allí se secuestraron elementos de alto interés para la causa.
El paso de la investigación hacia Villa Carlos Paz muestra cómo una detección en la ruta puede abrir una causa más amplia. El trabajo conjunto entre fuerzas provinciales y federales fue clave para no perder el hilo.
El Rohypnol, nombre comercial del flunitrazepam, es un psicofármaco sometido a estrictos controles legales. Fuera de prescripción médica, su consumo acarrea severos riesgos para la salud, como depresión del sistema nervioso central, pérdida de conciencia y alteración de la memoria.
El riesgo se agrava si se combina con alcohol u otras sustancias, porque puede provocar efectos potencialmente mortales. Por eso el control legal sobre el Rohypnol no es un formalismo: está pensado para evitar que un psicofármaco termine en manos equivocadas y cause daño.
La operación dejó en evidencia que el control de psicofármacos no entiende de distancias: un procedimiento en Paso Cerrito terminó con allanamientos en Villa Carlos Paz. Y la cifra de 38.005 pastillas pesa, porque el operativo dejó una investigación en marcha.


