En Buenos Aires, la mudanza carcelaria empezó con camiones blindados y 326 presos en el primer viaje. El operativo que las autoridades califican de histórico saca a los 1.500 internos de la cárcel de Villa Devoto hacia el nuevo penal de Marcos Paz, en el partido homónimo bonaerense.
El movimiento arrancó el domingo 11 de octubre, después de la firma del jueves 9 de octubre del convenio entre el Gobierno Nacional y la Ciudad de Buenos Aires. Ese acuerdo habilitó la recepción provisoria del Complejo Penitenciario Federal VIII y puso en marcha la mudanza gradual.
Los presos viajan en grupos, con vehículos blindados y un plan que considera el perfil criminológico de cada interno. El Comando Unificado reúne a las cinco Fuerzas Federales para coordinar recorridos, prevención de riesgos y respuesta ante contingencias.
La ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva, lo resumió así: “Empezamos a trasladar a los presos de Devoto. Hoy llevamos a los primeros 326 internos a Marcos Paz, en un operativo histórico coordinado por un Comando Unificado”.
El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, también usó la palabra “histórico” y destacó el trabajo conjunto con el presidente Javier Milei, la secretaria general Karina Milei, Gabriel Sánchez Zinny y los ministros Horacio Giménez y Gabino Tapia. “Ya es una realidad el desalojo de la Cárcel de Devoto”, sostuvo.
El cronograma tiene una pausa: del 8 al 11 de noviembre, por la visita del papa León XIV a la Argentina, el traslado se interrumpirá. Según la información oficial, el pontífice tiene previsto reunirse con presos en Devoto, y luego la mudanza continuará hasta vaciar el penal.
El nuevo complejo tiene capacidad para 2.232 presos y ocupa un terreno de 80 hectáreas, con cuatro unidades de máxima seguridad. Una vez terminado el traslado de Devoto, se llevarán a unos 350 internos que hoy están en comisarías y alcaidías de la Policía de la Ciudad.
Los gobiernos nacional y porteño prometieron que la mudanza estará completada antes de fin de año. El complejo cuenta con sectores de alojamiento, áreas administrativas, sanitarias, educativas, laborales, deportivas y de visitas, pensado para sostener la vida diaria de los internos.
La obra venía de varios años de paradas y reactivaciones. Durante la gestión de Horacio Rodríguez Larreta, los trabajos estuvieron detenidos por el conflicto por fondos de coparticipación; cuando Jorge Macri asumió, reactivó la construcción.
El cierre de Devoto no borra la historia del predio: el lugar será urbanizado con espacios verdes y un sector de memoria por la masacre del Pabellón N.º 7, ocurrida en 1978. En aquel incendio murieron 65 internos, un recuerdo que sigue vivo en el barrio porteño.


