El viernes amaneció con una noticia que no se improvisa: Navanethem “Navi” Pillay se llevó el Premio Nobel de la Paz 2026. La abogada sudafricana fue reconocida por “sus esfuerzos para promover la paz y el derecho internacional”, según el Comité Nobel noruego.
El comité subrayó que Pillay hizo rendir cuentas a Estados y líderes, y trajo esperanza a víctimas de violencia y conflicto. Para el organismo, su carrera recuerda la necesidad de apoyar, fortalecer y ampliar el estado de derecho global.
Nacida en Sudáfrica en 1941, tiene 85 años y una trayectoria que se escribe con mayúsculas: fue la primera mujer en ejercer la práctica del derecho en Natal, su provincia de origen, en 1967.
En los años siguientes, como abogada defensora de activistas que luchaban contra el apartheid, sacó a la luz casos de tortura y contribuyó a establecer derechos fundamentales para los prisioneros de Robben Island. También fue docente en la Universidad de KuaZulu-Natal y vicepresidenta de la Universidad de Durban Westville.
En 1995, cuando terminó el apartheid, fue designada jueza del Tribunal Superior de Sudáfrica. Ese mismo año fue elegida como magistrada del Tribunal Penal Internacional para Ruanda, cargo que desempeñó durante ocho años, de 1999 a 2003, los últimos cuatro como presidenta.
Su papel fue pionero en el desarrollo de la jurisprudencia del TPIR en casos de violación y genocidio, así como en temas relativos a la libertad de expresión y la propaganda del odio. En 2003, fue designada jueza de la Corte Penal Internacional en La Haya, donde permaneció hasta agosto de 2008.
Como miembro de la Coalición Nacional de Mujeres de Sudáfrica, contribuyó a la inclusión de la cláusula de igualdad en la Constitución del país, la cual prohíbe la discriminación por motivos de raza, religión y orientación sexual. Además, fue co-fundadora de Equality Now, una organización internacional que lucha por los derechos de la mujer.
También egresó de la Universidad de Sudáfrica en Natal con dos licenciaturas y obtuvo una maestría en derecho y un doctorado en ciencias jurídicas de la Universidad de Harvard. Tiene dos hijas y una vida profesional que, según el comité, es una fuente de esperanza e inspiración para quienes buscan un mundo más pacífico.
El Comité noruego fue directo: “El compromiso de Navi Pillay con la justicia y la dignidad humana es una fuente de esperanza e inspiración” para todos los que buscan lograr un mundo más pacífico. Esa frase condensa una vida entera dedicada a los derechos.
Así, el Nobel de la Paz 2026 quedó en manos de una jurista que pasó por la lucha contra el apartheid, los tribunales internacionales y la defensa de las víctimas. Su reconocimiento no es solo un premio individual: es una señal sobre el valor del derecho internacional en tiempos de conflicto.


