En Bolivia, la abogada y activista Nadia Beller denunció una campaña de persecución y desprestigio en su contra. Lo hizo en medio de un tembladeral político que atraviesa todos los niveles del gobierno de Rodrigo Paz Pereira.
Su expareja, Fernando Cerimedo, está detenido en Bolivia por el intento de femicidio de Beller. La abogada reveló que buscan garantizar una protección política y judicial al exasesor de Javier Milei.
Las acusaciones de Beller tomaron mayor cuerpo en los últimos días, luego de que el gobierno del derechista Paz impulsara la detención del fiscal general de Estado Roger Mariaca, quien lideraba investigaciones sobre Cerimedo y la fuga del narco uruguayo Sebastián Marset, entre otros casos.
Beller se transformó en una de las principales voces que denuncian una red de corrupción vinculada al narcotráfico y a la DEA de Estados Unidos operando en Bolivia. En ese relato, el argentino cercano a Milei, Cerimedo, tiene un rol central.
En su relato, Beller fue crítica con lo que ocurre en Bolivia: “Están tratando de salvarlo de la forma más burda y ridícula, cada vez peor”. Añadió que anoche hicieron un programa con uno de los operadores del Gobierno y entrevistaron a tres personas: al ministro de Gobierno, a un viceministro que acaba de salir y a la abogada de Cerimedo.
Relató que en ese espacio se plantearon conjeturas: que era una mujer muy inteligente, que tenía alguien atrás de ella, con una misoginia a full, o que era una agente cubana. Beller sostuvo que esas acusaciones son “ridículas”.
También denunció una acusación que partió del gobierno boliviano y que la asociaba con el fiscal Mariaca. “Yo sé que no hay ninguna foto con el fiscal”, remarcó, y advirtió: “Yo lo voy a denunciar y sé que va a haber represalias”.
Sobre las llamadas, Beller dijo que no hay forma de decir eso sin estar confesando un delito. Señaló que, al preguntarle cómo obtuvo esos datos, la respuesta fue que pidieron favores. Para ella, eso equivale a un uso indebido de las influencias.
“El único que dijo que podría ser un autoatentado fue el ministro”, dijo Beller. Añadió que quieren construir una retórica y que ya la construyeron con lo que han dicho.
“Es vergonzoso que confiesen por dónde salir ni que tengan capacidad de análisis”, añadió. Para Beller, el problema no es menor: la construcción que pueden hacer en redes pesa mucho sobre la opinión pública.
Cerró advirtiendo que, si son capaces de poner presidentes a raíz de guerras sucias, son capaces de cualquier cosa. Denunció “esta violencia mediática tan flagrante” contra ella y criticó que la policía, la fiscalía, el presidente y el ministerio de igualdad no les digan que paren.
Beller también remarcó que el daño no es menor: mellar la dignidad y la credibilidad de una persona. Según su relato, dos autoridades del Estado ejercen esa presión mediática.
La abogada remarcó que hay un ministerio de igualdad que se supone que tiene que defender a la mujer y, en su frase, “están papando moscas”.
El caso mantiene en tensión la relación entre justicia, política y medios en Bolivia, con Beller como denunciante y Cerimedo como detenido por intento de femicidio.


