El fuego sigue mordiendo el Valle Sur de Cusco, en Perú, y la emergencia ya dejó cinco personas fallecidas. Seis focos permanecen activos y las autoridades advierten que el viento, el calor y la vegetación seca complican el control.
Los siniestros se registran en Yanahuara, Sicuani, Pichigua y Alto Pichigua, Ccapacmarca y Paccaritambo. También hay sectores afectados en el Valle Sur. El mapa del desastre se extiende por varias provincias cusqueñas.
En Yanahuara, el incendio movilizó a más de 150 brigadistas y 40 bomberos, con apoyo aéreo para frenar el avance de las llamas. El fuego estuvo activo unas 36 horas y dejó dos personas heridas con quemaduras de segundo grado.
Una de las víctimas fatales era un adulto mayor que participaba en el combate del fuego. Miguel Osco, jefe del COER Cusco, informó que el cuerpo quedó calcinado y que la Policía inició las diligencias para identificarlo. Las otras tres víctimas eran personas mayores y murieron en Yanatile, Colquepata y Yanahuara.
El reporte oficial señaló que cinco incendios registrados entre el 3 y 4 de octubre fueron extinguidos en Pucyura, San Sebastián, Yanatile, Alto Pichigua y Pichigua. Esos eventos dejaron 202 hectáreas de cobertura natural destruidas. En Pichigua también se afectó ganado y una vivienda.
Otros seis siniestros siguen activos en Rondocan, Yaurisque, Paccaritambo, San Pablo, Checca y Alto Pichigua. Hasta ahora consumieron 417 hectáreas de vegetación. Las autoridades y los pobladores continúan con las labores de control.
La situación en Alto Pichigua es especialmente complicada. La regidora distrital Yobana Cochuchullo declaró que el fuego afectó unas 800 hectáreas o más y alcanzó animales, pastizales, cercos e instalaciones de comunidades. El viento, dijo, volvió a activar las llamas después de varias horas de trabajo.
La falta de fuentes de agua dificultó el combate y puso en riesgo a los pobladores. Según su testimonio, algunas familias quedaron rodeadas por un paisaje cubierto de ceniza luego del avance de las llamas. La muerte de animales y la pérdida de zonas de pastoreo agravan el golpe para las familias.
En Yanahuara, el incendio generó preocupación por su cercanía con hoteles del Valle Sagrado y una zona natural próxima al área de amortiguamiento de Machu Picchu. Algunas evacuaciones preventivas se realizaron ante el riesgo de que el fuego alcanzara establecimientos turísticos. El humo, de todos modos, ya había marcado el límite.
La superficie afectada en Cusco supera las 16 mil hectáreas, entre pastos naturales, cultivos, especies nativas y árboles silvestres. Las autoridades temen que el daño aumente por el comportamiento del clima y las condiciones previstas para las próximas semanas. La lección es dura: cuando el fuego encuentra viento, calor y vegetación seca, no te da tregua.


