martes, octubre 6, 2026
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Concordia: la obra hidráulica que busca frenar el anegamiento en Bv. Ayuí

Cuando llueve fuerte, el recuerdo vuelve: boulevard Ayuí se transformaba en un espejo de agua y la circulación se paralizaba. Ahora, en Concordia, se avanza con una obra hidráulica para que eso deje de ser el menú de cada temporal.

El intendente Francisco Azcué destacó la intervención como una pieza clave del Plan de Infraestructura. Para el municipio, no es una obra más: es una respuesta a una calle que, según su relato, se anegaba e inundaba cada vez que llovía.

El dato que pesa: la zona conecta dos humedales, uno hacia el norte y otro hacia el sur, y recibe descargas que vienen desde el sector del Hospital Masvernat. Ese caudal, que sigue hasta los bajos del Ayuí, es el que la obra busca contener y encauzar sin apagar la función natural de los humedales.

No es un detalle menor: los humedales son retenedores de agua y cumplen un rol importante para la ciudad. La obra intenta que sigan trabajando como deben, pero sin convertir la calle en un obstáculo cada vez que el cielo se abre.

El secretario de Obras Públicas, Fernando Esquibel, explicó que se trata de una obra hidráulica y de ingeniería para un flujo de agua muy importante. La arteria es un eje conector entre el este y el oeste de la ciudad, y los vecinos la usan mucho.

Acá aparece el reclamo de fondo: la ciudad creció y la infraestructura no le siguió el paso. Azcué lo resumió con dureza: Concordia creció 40 años de forma desordenada y sin planificación. Ahora, sostiene, se intenta hacer de manera ordenada.

La frase puede sonar dura, pero toca una herida vieja: crecimiento sin obra, expansión sin plan, calles que se vuelven espejo cuando llueve. ¿Cuántas veces llueve y la misma calle se vuelve espejo? En Concordia, ese escenario se repitió durante décadas y ahora el municipio intenta corregir el rumbo con infraestructura propia.

Otro punto que la intendencia pone sobre la mesa es el financiamiento: los trabajos se hacen con recursos municipales. Esa decisión, dice el intendente, permite proyectar las obras del año que viene y planificar el crecimiento urbano, que es el gran problema de la ciudad.

El mensaje político también está ahí: con recursos propios, el municipio puede decidir qué se hace y cuándo. No es un gesto puntual, sino una apuesta a que la ciudad tenga planificación y no se quede esperando cada lluvia.

La obra no promete milagros, pero apunta a un equilibrio: que los humedales sigan reteniendo agua y que la calle permita circular sin problemas. En una ciudad que lleva décadas peleando contra el agua, ese detalle puede marcar la diferencia entre una calle que se encharca y una zona que respira.

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