“Los ladrones están cebados”: esa frase resume la bronca que se instaló en los campos de La Paz, donde el abigeato dejó de ser un rumor y se convirtió en una amenaza cotidiana. En la zona de Bovril, productores describen una vida marcada por el miedo, con animales arreados al corral al atardecer y noches que se viven al filo de la paranoia.
Un centenar de productores y representantes gremiales de la Mesa de Enlace provincial se reunieron el último jueves en un campo de Sir Leonard, en el departamento La Paz, con autoridades policiales. El pedido fue directo: medidas urgentes ante el avance del delito rural y la violación de la propiedad privada.
El comunicado conjunto de Federación Agraria Argentina, Sociedad Rural Argentina y Farer apuntó a los funcionarios judiciales: que investiguen las denuncias, impulsen los procesos y logren sentencias que condenen a los responsables. También reclamaron equipamiento para la policía rural, con drones térmicos y miras nocturnas en cada destacamento.
Matías Martiarena, director de FAA por Entre Ríos, señala que la zona caliente es la circundante a Bovril, como consecuencia de la inacción judicial. “En otros departamentos, por ahí se opera desde el área judicial mucho más rápido y hace entender a los delincuentes que si los agarran, algo les pasa”, describe.
En la reunión, un productor sostuvo que en 10 años le faenaron 130 animales; otro, que desde 2019 le robaron 20 veces; otros, que les sustrajeron 15 a 20 animales. Martiarena agrega que más de la mitad de los productores presentes dependen de la fiscalía de La Paz.
La bronca no es solo contra los delincuentes. Los productores reconocen el trabajo de la policía rural, pero sostienen que los efectivos hacen lo que pueden con las herramientas que tienen. Para ellos, el problema central es que la otra parte del Estado no actúa y eso vuelve en vano el esfuerzo de la fuerza. La acusación contra la Justicia no viene acompañada por una respuesta de los funcionarios.
Maximiliano Müller, vicepresidente de Farer, sostiene que falta una fiscalía abocada al delito rural. Según su versión, cuando entra otra denuncia, un caso de abigeato queda cajoneado y casi ninguna termina en condena. La noche anterior a la reunión, la policía encontró a un hombre en Bovril con cuchillos.
El reclamo quedó sobre la mesa: medidas urgentes, equipamiento para la policía rural y una fiscalía que investigue el delito rural. Mientras tanto, en Bovril, la convivencia sigue marcada por el miedo.


