La jornada de ayer dejó dos aprehensiones que encienden la alerta: dos menores de 15 años quedaron bajo la lupa de la Justicia por estupefacientes y un arma de fuego.
En inmediaciones de las calles José Larocca y Ramírez, personal de Comisaría Segunda realizaba recorridas peatonales cuando demoró a un adolescente de 15 años. Durante el palpado preventivo, detectaron varios envoltorios con olor característico a cannabis sativa.
Con la correspondiente orden de requisa y el trabajo de un can detector de drogas, se confirmó la presencia de sustancias estupefacientes. Se secuestraron envoltorios con marihuana y dinero en efectivo, billetes de baja denominación.
Por disposición de la fiscal Macarena Mondragón, el adolescente quedó aprehendido en una causa vinculada a la tenencia de estupefacientes con fines de comercialización. La medida judicial se enmarca en el Régimen Penal Juvenil establecido por la Ley 27.801.
En paralelo, personal de Comisaría Primera fue alertado sobre la presencia de otro menor que presuntamente portaba un arma, en inmediaciones de Libertad y Padre Servín. Al llegar, localizaron al adolescente de 15 años, quien habría intentado darse a la fuga y descartó un arma de fuego.
El arma secuestrada era un revólver Smith & Wesson, Trade Mark, calibre .38, con tambor de cinco alveolos. La Justicia tomó intervención y se dio intervención a la División Policía Científica para las pericias correspondientes.
El fiscal en turno dispuso la aprehensión del menor y la puesta a disposición del arma en la Justicia. Los dos procedimientos se desarrollaron en el marco de tareas de prevención y seguridad desplegadas durante la jornada de ayer.
La nueva norma fija la responsabilidad penal de adolescentes desde los 14 años hasta antes de cumplir los 18, cuando son imputados por delitos. En ese contexto, estas aprehensiones vuelven a poner sobre la mesa la seguridad y la responsabilidad juvenil.
Si vos mirás el detalle, no se trata de un demorado común. El palpado preventivo, la orden de requisa y el can detector marcaron el camino de la causa. Esa secuencia técnica es la que permite sostener el procedimiento ante la Justicia.
En el segundo caso, la velocidad policial fue determinante. La alerta por un menor presuntamente armado se transformó en la localización del adolescente y el secuestro del revólver calibre .38. El descarte del arma, sumado a la intervención de la División Policía Científica, abre la pista de las pericias.
El marco legal también pesa. La Ley 27.801 establece la responsabilidad penal de adolescentes desde los 14 años hasta antes de cumplir los 18. En otras palabras, la mayoría de edad penal no es una discusión abstracta: ya rige para estos dos casos.
La pregunta que queda en el aire es simple: ¿qué pasó antes de que la policía encontrara droga y un arma en manos de menores de 15? La respuesta no está en estos datos, pero vos sabés que la prevención, la fiscalización y el control del entorno son las herramientas que la Justicia y la comunidad necesitan para evitar que estos casos no se repitan.


