En París, con la Argentina Week como telón de fondo, el gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, salió a vender una Argentina con energía, inversión y un mensaje político que no deja de ser una apuesta: hasta las elecciones, el país necesita ‘un gran acuerdo para poner de pie a la Argentina’.
La agenda estaba cargada de reuniones con inversores y empresarios interesados en Vaca Muerta, el yacimiento que hoy se presenta como una de las grandes palancas de la transformación energética argentina. Figueroa busca acelerar proyectos, entre ellos la producción de GNL para exportar a Europa, un paso que, según dijo, se daría dentro de dos años.
El gobernador neuquino no se metió en la discusión sobre una eventual reelección del Presidente ni en una alianza electoral con La Libertad Avanza. Descarta una candidatura presidencial y asegura que su prioridad es seguir gobernando Neuquén. Ahí está la línea: no se juega al candidato, se juega al proyecto de provincia.
En la entrevista, Figueroa fue claro: Vaca Muerta es una roca que está hasta 3.000 metros de profundidad, una condición necesaria pero no suficiente. La provincia, dijo, hace más de 100 años que produce gas y petróleo, y desde 2013 comenzó a hacerlo de manera industrial a través de yacimientos no convencionales. El desafío ahora es armar el ecosistema para monetizar el subsuelo.
El dato fuerte pasó por los anuncios: un RIGI junto al ministro Caputo, al ministro Quirno y a la empresa Pluspetrol, con la firma provincial GIT como socia. También avanzan conversaciones con Total para que presente un RIGI, en etapas finales de diálogo, y luego de cerrar la CENCH, los permisos de concesión que otorga la provincia podrían abrir paso a ese nuevo impulso.
La coparticipación aparece como una herida: Neuquén, según Figueroa, recibe apenas 1,72 por el coeficiente de coparticipación, una cifra que él considera injusta. A eso se suma un flujo migratorio intenso: todos los días llegan más de 100 nuevos neuquinos, como fundar un pueblo de 30.000 habitantes cada año. El año próximo, dijo, ingresarán a las escuelas la misma cantidad de hijos de migrantes que de nacidos en la provincia.
El gobernador sostiene que la provincia es la que más invierte en infraestructura y en educación, con ratios positivos en venta de supermercados y patentamiento de vehículos. El mensaje de Figueroa no es solo energético: es político, económico y territorial. Y deja una advertencia: si el país quiere sostener la hoja de ruta, el acuerdo no puede ser una promesa de campaña, sino una regla de juego.


