sábado, octubre 3, 2026
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Ataque a la vivienda del jefe comunal de Basavilbaso: JxER repudió la violencia

La madrugada del 3 de octubre dejó una escena que no se puede pasar por alto: en Basavilbaso, el jefe comunal Besel advirtió daños en su vivienda y se presentó en la Comisaría de Basavilbaso para radicar la denuncia.

El episodio se conoció alrededor de las 00:45. Tras advertir los daños en su casa, Besel no se quedó con la bronca: fue a la Comisaría de Basavilbaso y radicó la denuncia correspondiente.

La reacción de los intendentes de JxER fue rápida y dura. En un comunicado, marcaron que resulta absolutamente inadmisible cualquier manifestación de violencia, intimidación o agresión contra quienes ejercen responsabilidades institucionales y representan democráticamente a sus comunidades.

El mensaje no deja dudas: las diferencias políticas, las discusiones y los reclamos son parte de la vida democrática, pero no autorizan a cruzar la línea. Los intendentes insistieron en que todo debe canalizarse por las vías institucionales, mediante el diálogo, el respeto y el pleno funcionamiento de las instituciones.

Acá no se trata de silenciar la bronca ni de disfrazar la política como un salón de té. Se trata de entender que una democracia sana no se sostiene con amenazas, ni con ataques a la casa de un funcionario, ni con la idea de que el poder se defiende con violencia. La violencia nunca puede ser el camino, y esa frase no es un eslogan: es una regla básica.

El Foro expresó su acompañamiento a Besel y a su familia ante lo ocurrido, y reafirmó su compromiso con una democracia basada en el respeto, la convivencia y la defensa irrestricta de las instituciones.

El caso de Basavilbaso obliga a pensar en algo incómodo: cuando la política se vuelve pelea de patio, el que termina pagando la cuenta es la sociedad. Si un jefe comunal tiene que denunciar daños en su propia casa, el problema ya no es local: es una señal de alerta para toda la provincia.

Tampoco alcanza con condenar el hecho y dejarlo en el aire. Hace falta que las autoridades, los partidos y los espacios políticos den un mensaje claro: la disputa electoral no justifica ninguna forma de intimidación. Si no se corta esta lógica, el próximo golpe puede caer sobre otro funcionario, otro vecino o cualquier persona que piense distinto.

La denuncia quedó radicada en la Comisaría de Basavilbaso, y el episodio vuelve a poner sobre la mesa un tema que no admite medias tintes: la violencia no es un método político, y las diferencias se resuelven con instituciones de pie, no con ataques en la madrugada.

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