No puso techo a la convocatoria. Martín Lousteau abrió la puerta a una gran coalición para ganarle a Javier Milei en las elecciones del año que viene.
El diputado radical de Provincias Unidas sostuvo que el objetivo es coordinar para ganar y que el Presidente quiere un país distinto al que quieren todos los demás.
En una entrevista en el stream Cenital, el exministro de Economía durante la primera presidencia de Cristina Kirchner y exembajador en Estados Unidos en la gestión Macri fue directo: “Instrumentalmente tenemos diferencias”.
Lousteau dijo que está organizando un encuentro con expertos de distintos países que, según explicó, tuvieron éxito en armar coaliciones grandes para ganarle a personajes de este tipo en Francia, Hungría y Brasil.
Cuando le preguntaron hasta dónde abarcaba ese “todos”, respondió que la idea va desde los del PRO que están avergonzados de que su partido esté con Milei, hasta Myriam Bregman.
Ante la consulta por Cristina y Kicillof, no dudó: “A todos”. La fórmula es simple y dura: el candidato de esa coalición tendría que ser el que tenga más chances de ganarle a Milei.
También marcó distancia con el espacio oficialista. Para Lousteau, Patricia Bullrich es “universo Milei de principio a fin” y Mauricio Macri también. Con Larreta mostró una apertura: “me gustaría que esté”, aunque lo ubicó en un sistema solar aparte.
El expresidente de la UCR también cuestionó la estrategia electoral que derivó en la presidencia de Alberto Fernández. “Sabemos que el maquillaje no sirve”, dijo, y pidió construir un sistema colectivo de poder distinto.
La frase central no es menor: si el Presidente quiere un país distinto, la oposición tendría que dejar de actuar como un mosaico de broncas y empezar a funcionar como una alternativa electoral. En ese sentido, Lousteau no habló de unidad sentimental, sino de una operación política: mostrar una mayoría, coordinar tiempos y elegir candidato por resultados.
El gesto de abrir la puerta a Cristina, a Kicillof, a Bregman y a los radicales del PRO incomoda en los dos extremos. A uno, porque parece imposible; al otro, porque obliga a discutir si la coalición es un plan serio o una declaración de principios. Mirá: la diferencia está en la fecha: dijo que la primera reunión será este año.
En el tablero electoral, la jugada de Lousteau busca romper el esquema de que la oposición se define primero por identidad y después por estrategia. Su propuesta es más dura: primero ganar, después discutir quién manda. Si la coalición se arma, el debate no será solo contra Milei, sino contra la idea de que no hay alternativa posible.
La promesa de fondo: la primera reunión de esa posible gran coalición ya tiene fecha y será este año. Sin detalles, sin nombres de mesa y sin acuerdo cerrado, pero con una señal clara: no poner límites a la convocatoria. En la política, cuando alguien dice “todos”, el mapa empieza a moverse.


