La certificación Empresa B no es un adorno de vitrina: es una señal de que Crear SGR decidió ponerle reglas de impacto social y ambiental a su forma de trabajar. La sociedad de garantía recíproca, vinculada a Banco Entre Ríos y al Grupo Petersen, acaba de sumarse a una comunidad global que no se conforma con crecer: exige que el crecimiento tenga huella.
El dato que pesa no es menor: en los últimos dos años, Crear SGR facilitó el acceso al financiamiento de casi 500 PyMEs por un total de $50.000 millones. Desde su creación, ya acompañó a más de 1.200 pequeñas y medianas empresas de distintos puntos del país. Cuando una pyme necesita capital de trabajo, inversión o crecimiento, ese aval puede ser la diferencia entre esperar y arrancar.
¿Y qué cambia con la certificación? No cambia el oficio, pero le agrega una capa de exigencia: transparencia, gobernanza y impacto pasan a ser parte del modelo de gestión. En el mundo productivo, esa mirada no es un capricho: es una forma de ordenar el juego y de decir que acompañar a la pyme también puede hacerse con estándares.
“Esta certificación reconoce el camino que venimos recorriendo, pero sobre todo nos plantea un compromiso hacia adelante”, señaló Ignacio Valente, gerente general de Crear SGR. La frase suena a empresa que no quiere estirarse el elogio: lo que viene, dice, es seguir siendo una herramienta para que más empresas accedan al financiamiento, inviertan y desarrollen con una mirada de impacto.
El respaldo de Banco Entre Ríos le da otra escala al movimiento. Desde el banco destacaron que Crear SGR amplía las herramientas que se pueden acercar a las empresas de la provincia, especialmente cuando necesitan financiar una inversión o sus necesidades de capital de trabajo. La certificación, agregaron, suma una mirada de impacto que se comparte como Grupo.
La lectura es clara: no se trata de un premio de salón. Es una puerta para que Crear SGR acompañe también a empresas que estén avanzando en buenas prácticas ambientales, sociales y de gobernanza. Y para generar nuevas articulaciones con compañías, socios protectores y cadenas de valor que compartan esos objetivos. En el mundo productivo, eso se traduce en una cosa simple: más redes, más confianza y más chances de que el proyecto no se quede en el papel.
¿Por qué importa para Entre Ríos? Porque el desarrollo regional no se resuelve solo con anuncios: se resuelve con garantías, con crédito accesible y con instituciones que sepan estructurar operaciones. Crear SGR trabaja en articulación con Banco Entre Ríos y los bancos regionales del Grupo Petersen, acercando soluciones de financiamiento a empresas y proyectos productivos. El foco, dicen, está en el desarrollo regional y las distintas cadenas de valor.
La certificación como Empresa B convierte a Crear SGR en la primera empresa del Grupo Petersen en alcanzar esa condición. El hito se apoya en los números: más pymes, más financiamiento y un modelo de gestión que incorpora estándares de impacto. La compañía se suma así a una comunidad global de empresas comprometidas con generar impacto económico, social y ambiental positivo.


