Cuando cargás combustible, ya pagás impuestos que contienen recursos para el sistema vial. Ese dinero se recauda todos los días y, según el planteo de Juan Martín Garay, no termina llegando completo a la Provincia.
El planteo recuerda que entre 2024 y mayo de 2026, el Sistema Vial Integrado recibió alrededor de 1,5 billones de pesos; apenas el 26,2%, unos 394.406 millones, fue destinado a obras viales.
Garay señala que en Entre Ríos, unos 45.000 millones de pesos correspondientes al financiamiento vial no llegaron a la Provincia. Ahí aparece la pregunta que te incomoda: si ese dinero ya fue pagado, ¿por qué la Provincia no lo reclama?
La respuesta oficial apareció con bombos y platillos: un financiamiento ante el Banco Interamericano de Desarrollo por hasta 280 millones de dólares para infraestructura vial. El detalle que no te conviene perder de vista es simple: no es dinero que llega, es deuda.
El Gobierno nacional avanzó con la garantía de la operación y comprometió mecanismos que incluyen recursos de Coparticipación ante un eventual incumplimiento provincial. A esos 280 millones hay que sumarle intereses, comisiones y costos financieros.
La secuencia que plantea Juan Martín Garay, abogado y concejal de Concepción del Uruguay, es difícil de ignorar: los entrerrianos pagan, Nación recauda, los recursos viales no llegan y la Provincia toma deuda. En esa lectura, Javier Milei garantiza y Rogelio Frigerio compromete el futuro de la Provincia.
Garay recuerda que Frigerio conoce el terreno: antes de llegar a la gobernación fundó y dirigió Economía & Regiones, consultora especializada en economías y finanzas provinciales. Su trayectoria incluye la Secretaría de Programación Económica, la presidencia del Banco Ciudad y el Ministerio del Interior, Obras Públicas y Vivienda.
También menciona un antecedente: una nota periodística de aquellos años lo presentó como “asesor de Gildo”, en referencia al gobernador de Formosa, Gildo Insfrán. No es un dato menor, sostiene, porque Frigerio conoce las cuentas provinciales, el crédito público y cómo una decisión financiera compromete recursos durante años.
El análisis no incluye la versión del Ejecutivo. Y ahí queda la pregunta de fondo: si las rutas ya se pagan con impuestos, ¿por qué la Provincia elige endeudarse en lugar de reclamar el dinero que, según Garay, no llegó?
Porque los 280 millones de dólares no son un regalo: son deuda, tienen costo y no los paga un gobierno. Los paga el Estado con los recursos de sus ciudadanos. Y vos quedás en el medio: pagás al cargar combustible, transitás la ruta y, ahora, arrancás a pagar comisiones.
La discusión no es si Entre Ríos necesita rutas; nadie lo discute. La discusión es cómo se financian, con qué recursos y quién asume el costo final de una obra que, de todas maneras, ya se empezó a pagar en la estación de servicio.


