En Buenos Aires, el excapellán Christian Federico von Wernich, condenado a prisión perpetua por crímenes de lesa humanidad, pidió ser trasladado a la Cárcel de Devoto para participar de la visita que hará el Papa León XIV en noviembre. La solicitud se conoce ahora, cuando el sacerdote de 89 años está alojado en Campo de Mayo y busca un permiso especial para estar en el encuentro.
En su carta, von Wernich describe el encuentro con el pontífice como «un bálsamo de misericordia» y afirma que su «más hondo anhelo espiritual» es recibir la bendición del Sucesor de Pedro. El texto busca que el obispo encabece la gestión para que se concrete el traslado o el permiso.
El sacerdote invoca su avanzada edad, su discapacidad motriz y los rigores acumulados de tantos años de encierro para pedir una intervención directa del obispo. En la misiva, califica esa tarea como una sagrada misión y sostiene que su voz paternal y su autoridad moral tienen el peso necesario para que la justicia contemple el pedido.
El expediente judicial es de los más pesados: en 2007, el Tribunal Oral Federal 1 de La Plata lo condenó por siete homicidios, 31 torturas y 42 privaciones ilegales de la libertad. Los hechos ocurrieron durante la dictadura cívico-militar, cuando von Wernich ofició como capellán de la Policía de la Provincia de Buenos Aires.
Las causas mencionan centros de detención como Arana, la Brigada de Investigaciones y el Pozo de Quilmes, entre otros lugares que forman parte de la memoria reciente del país. Fue detenido en septiembre de 2003 y, desde entonces, su figura quedó atrapada entre la historia, la justicia y ahora la Iglesia.
Si te fijás en la carta, el pedido no es un trámite menor: pone en el centro de la escena la edad, la discapacidad y el encierro prolongado de un condenado por crímenes de lesa humanidad. La decisión quedará en manos de la justicia y de la gestión eclesiástica, en un episodio que vuelve a cruzar la historia reciente con la actualidad.
El encuentro está previsto para el 11 de noviembre, cuando el Papa León XIV visitará a presos de Devoto. Ese dato convierte el pedido en una cuenta regresiva institucional, con la justicia, la cárcel y la Iglesia mirando de cerca.
La carta llegó al obispo de Nueve de Julio, Ariel Torrado Mosconi, con la intención de que encabece la gestión. El pedido busca un permiso especial para salir de Campo de Mayo y estar en el encuentro papal.


