jueves, septiembre 24, 2026
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Ordenaron pericia psiquiátrica al cura César Schmidt para ver si es imputable

El expediente dejó de ser solo una causa policial y entró a un terreno más delicado: la salud mental del sacerdote. Ahora, la justicia ordenó una pericia psiquiátrica a César Schmidt para determinar si es imputable.

La medida fue autorizada por la jueza de Garantías Marina Barbagelata, tras el pedido de la defensa del cura. El objetivo no es cerrar la causa, sino establecer si alguna condición de salud mental pudo afectar su capacidad para comprender sus actos.

En el lenguaje judicial, imputabilidad no es un título de inocencia ni una sentencia de culpabilidad. Es una pregunta técnica: si la persona entendía lo que hacía y podía dirigir su conducta. Acá, esa pregunta se vuelve central porque el caso involucra a un niño de 12 años que sufrió una descarga eléctrica.

En una causa así, el tiempo también pesa. La pericia puede alargar el proceso, pero también puede ordenar lo que todavía está en la incertidumbre. Sin ese estudio, cualquier debate sobre la imputabilidad del sacerdote quedaría incompleto y, sobre todo, sin base técnica.

Lo que se viene no es un capítulo menor. Una pericia psiquiátrica puede demorar el proceso, abrir debates y poner bajo la lupa un expediente que ya cargaba con un hecho grave. La pregunta que queda en el aire es simple y dura: ¿se puede juzgar a una persona si su estado mental está en duda?

Tampoco hay que confundir la pericia con un escudo. Un estudio psiquiátrico no borra el expediente, no desarma la causa ni vuelve invisible el hecho. Lo que hace es agregar una capa más: la de la capacidad mental para entender y decidir.

El sacerdote está en el ojo de la tormenta, pero la nota judicial todavía no define culpabilidad. Lo que define es una herramienta: un estudio técnico para medir si la mente de Schmidt pudo haber estado afectada. Ese dato puede cambiar el rumbo, la forma y el tiempo de la investigación.

Mientras tanto, la otra parte de la historia es un niño de 12 años, que quedó expuesto a una descarga eléctrica. Ahí no hay tecnicismos: hay un cuerpo pequeño y una investigación que debe dar cuenta de lo ocurrido. La pericia no borra ese punto de partida.

El peso de la investigación no se mide solo en la pericia. Se mide en el efecto que el hecho tuvo sobre un menor. Por eso, aunque la pericia apunte a la condición mental de Schmidt, el centro de gravedad de la causa sigue siendo la descarga eléctrica que sufrió el niño.

La causa queda ahora en manos de la justicia y del estudio que ordenó la jueza. La pericia buscará determinar si César Schmidt es imputable y, con ese resultado, el expediente seguirá su curso legal.

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