Una tormenta histórica tiene en vilo a la costa del Pacífico mexicano. El huracán Polo se intensificó de manera vertiginosa hasta convertirse en uno de los fenómenos más destructivos de las últimas décadas, con vientos máximos sostenidos de 255 km/h y una trayectoria que roza el suroeste del país.
Al amanecer del miércoles 23 de septiembre, la tormenta se ubicaba a 300 kilómetros al sur de Zihuatanejo, en el estado de Guerrero, y a 540 kilómetros al sureste de Manzanillo, Colima. Avanzaba hacia el norte a apenas 4 km/h, lo que prolonga la exposición de la costa a sus efectos. El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC) la calificó de tormenta “extremadamente peligrosa” y prevé que mantenga su potencia durante los próximos días.
Polo llegó a tocar la categoría 5, la más alta de la escala Saffir-Simpson, convirtiéndose en el tercer huracán de esa clasificación en la temporada del Pacífico, tras Genevieve y Lowell. Aunque bajó un escalón a categoría 4, sigue siendo un huracán mayor de enorme potencia. Para tener dimensión: el legendario Patricia en 2015 registró vientos de 346 km/h, y Polo ya figura en la misma conversación histórica.
Kristen L. Corbosiero, profesora del Departamento de Ciencias Atmosféricas y Ambientales de la Universidad de Albany, fue directa: “Esta es una de las tormentas más fuertes de la historia en la cuenca del Pacífico”. No es retórica: los números respaldan la afirmación.
La respuesta de las autoridades fue inmediata. La Marina de México cerró los puertos en los estados de Guerrero y Michoacán, advirtiendo a pescadores y civiles que extremen las precauciones. Las autoridades educativas suspendieron las clases en varias zonas vulnerables desde el martes, y las playas de la región lucían completamente vacías bajo un cielo amenazante y un mar agitado.
La presidenta Claudia Sheinbaum señaló que los expertos indicaban una baja probabilidad de que Polo tocara tierra directamente, pero el NHC aclaró que los vientos con fuerza de huracán se extienden hasta 65 kilómetros desde el centro de la tormenta, y los de fuerza tropical llegan hasta 169 kilómetros. Condiciones de tormenta tropical están previstas a lo largo de la costa de Guerrero, Michoacán y Colima desde el miércoles hasta el jueves. En paralelo, el huracán Odalys ganó fuerza hasta categoría 1 en el Pacífico, aunque se mantiene en mar abierto a más de 2.000 kilómetros de Baja California sin representar peligro inmediato para zonas habitadas.


