Llevaban una fortuna encima y no pudieron explicarla. Dos hombres oriundos de la provincia de Misiones fueron detenidos en Concordia luego de que las fuerzas de seguridad les secuestraran más de $5 millones en efectivo, 500 dólares y una cantidad de alhajas de oro cuya procedencia no pudo acreditarse.
El hallazgo disparó de inmediato la intervención de la Justicia, que no tardó en encuadrar el caso: los dos sujetos quedaron detenidos bajo la figura de receptación dolosa, el delito que aplica cuando alguien tiene en su poder bienes que provienen de un ilícito previo, aunque no haya participado directamente en ese delito original.
No es un dato menor. La receptación dolosa implica que quien tiene la cosa sabe, o debería saber, que fue robada, estafada o de alguna manera sustraída. En este caso, el cóctel de efectivo en pesos, divisa extranjera y joyas de oro sin respaldo documental fue suficiente para que la autoridad judicial ordenara la detención sin demoras.
La cantidad de dinero incautada, sumada a las alhajas, configura un cuadro que las fuerzas de seguridad tomaron con seriedad desde el primer momento. Concordia es una ciudad de paso y de frontera, con una dinámica comercial y de tránsito que la convierte en escenario frecuente de este tipo de procedimientos. Que dos personas de otra provincia circulen con semejante volumen de bienes sin justificación válida es, cuanto menos, una señal que ningún investigador puede ignorar.
La causa quedó en manos de la Justicia entrerriana, que deberá determinar el origen de los bienes y si existe conexión con algún hecho delictivo previo. Los dos detenidos permanecen a disposición del juzgado interviniente mientras avanza la investigación.


