Pasó al final de la marcha, cuando todo parecía terminar como siempre. Los jubilados daban su vuelta habitual alrededor de la Plaza 25 de Mayo de Concordia y un grupo de policías se acercó y se llevó a tres personas. Sin explicaciones claras, sin orden judicial conocida, con el argumento de una “averiguación de antecedentes”.
Los detenidos son Julio Perlestein, Ramón Cabrera y Claudio Verón, quien cumplía el rol de fotógrafo de la protesta. Los tres fueron trasladados a la Departamental de Policía, mientras el resto de los manifestantes quedó en la puerta haciendo el aguante y buscando asesoramiento legal.
Uno de los referentes presentes, identificado como Adente, no le dio vueltas al asunto: “Que le digan como quieran, para nosotros es detención”. Y planteó la pregunta que muchos se hacían en la vereda de la comisaría: qué justifica que la Policía intervenga en una movilización que se repite todos los miércoles de manera pacífica, con micrófono abierto y vuelta a la plaza incluida.
El docente también intentó ingresar a la dependencia policial para acompañar a sus compañeros, pero no le permitieron el acceso. “Estamos afuera haciendo el aguante, llamando a los jubilados y a los abogados para que nos asesoren, porque no entendemos el motivo de este procedimiento”, declaró.
La marcha de jubilados en Concordia es una de las pocas protestas que mantiene regularidad en la ciudad: cada miércoles por la tarde, los participantes se concentran en la plaza central, toman el micrófono para exponer sus reclamos y cierran con una vuelta alrededor del lugar. Un ritual conocido, pacífico y repetido. Que esta semana terminó con tres personas en una comisaría y una multitud esperando afuera sin respuestas.


